Un hermano serrano que los espera ansioso

Nelson Santillan

A.S.

¡Que anda pasando, pareciera que la tierra late de una manera distinta!, dice Eugenio, peón de la estancia “El algarrobal” en San Antonio de Areco a su capataz; ayer y hoy he notado que el alba es serena y dulcemente distinta, la briza sopla del Este de una manera suave y fresca, algo raro encuentro, pero agradable, me nace un suspiro y miro al cielo, agradeciendo el cálido despunte del Sol. “El Sol renace”.

El capataz, quien por lo general es osco y frontal, en esta ocasión no lo corrige y lo manda a laburar, solo le cuenta que, al venir del pueblo, en plena ruta ha cruzado a unos pibes que en ancas llevan una imagen de la Reina de Lujan, La Virgen Gaucha y me ha nacido gritarles: “Adiós hermosa”, espero no haber ofendido a ninguno de ellos. Me he quedado pensando en esos locos, ¿A dónde van?  ¿Qué llevan?, solo Dios sabe, que lindo locos esos…

La tarde parece apagarse en el ocaso, el oeste solo avisa con su poniente enrojecido, que mañana el “Sol que nace de lo alto” también iluminara todo, que de su abrazador poder nadie escapa…  Y por la noche solo basta mirar al cielo para recordar en esa Luna no gira solo sobre si misma, sino sobre EL SOL, que su luz no es propia, que misteriosamente refleja la luz del SOL, de aquel que trae la vida y hace nueva todas las cosas…

María Santísima es el reflejo de su propio hijo, Ella es la mas bella entre las criaturas, humilde y sencilla, simple y materna, peregrina de la Esperanza. 

En la bravura de la siesta bonaerense, suena el tintinear de la puerta, La despensa fresca y hospitalaria recibe a un grupo de peregrinos, vienen a pata, caminando de no sé dónde, y sedientos. Llevan una sed que no se sacia solo con agua. Piden algo fresco, algunos que otros víveres, y cuentan a su dueña que los trae por ahí, escuchan atentos y se comprometen a rezar por esa familia. Quizás la señora se vio conmovida por semejante empresa, quiere ser parte, quiere de algún modo caminar junto a ellos, los despide y les regala algunos suministros. 

Es que sí, hay algo extraño en la pampa gaucha, son el retumbar de pasos viriles, marciales, que desgranan rosarios, ¿Serán monjes, serán soldados?, quizás mitad y mitad. Peregrinan media docena de soñadores, que llevan miles de intenciones, caminan al Oeste, apuntan a las Sierras Cordobesas, allí los espera un corazón sacerdotal que nunca se ha marchitado, es nada mas y nada menos que Brochero. “El Cura”, ah! Si los he visto a esos pibes cerrar los ojos que quieren tener un corazón de cura como ese bravo petizo serrano. 

Bueno, espero tener algunas noticias nuevas de estos muchachos, espero poder cruzarles por el camino, rezo por ellos, y ruego a Dios me lleven en sus intenciones.

Los saluda, un hermano serrano que los espera ansioso.


– Que María siempre sea vuestro Norte –

 

 

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