Redacción Hastadios – 27 de enero de 2026
Hoy, 27 de enero, la Ciudad Miliciana hace un alto en sus actividades para recordar con profunda gratitud y afecto a Oscar Carlos “Cacho” D´Agostino, quien fuera Jefe Nacional de Fasta y una figura fundamental en la consolidación de nuestra institución. Al cumplirse 45 años de su partida, su testimonio de vida sigue siendo un faro para las nuevas generaciones de milicianos.
Cacho D´Agostino no fue solo un dirigente; fue, ante todo, un hombre de fe inquebrantable y un amigo leal que supo encarnar el ideal del caballero cristiano en la vida cotidiana. Su liderazgo estuvo marcado por una entrega generosa y una visión clara de la misión de Fasta en la Iglesia y en el mundo.
Un liderazgo basado en la amistad miliciana
Quienes compartieron sus días con él lo recuerdan como un hombre de una calidez humana excepcional. Cacho entendía que el mando en Fasta no era una cuestión de jerarquía seca, sino un ejercicio de caridad y servicio. Como Jefe Nacional, trabajó incansablemente junto al Padre Fundador, Aníbal Fosbery, para dar estructura y mística a los primeros años del movimiento.
Su vida fue un testimonio de coherencia. En el ámbito profesional, familiar y miliciano, Cacho irradiaba una alegría profunda, incluso en los momentos de mayor exigencia. Su partida, hace ya más de cuatro décadas, dejó un vacío físico inmenso, pero sembró una semilla que hoy vemos florecer en cada ruca, en cada colegio y en cada comunidad de la Ciudad.
Legado de un caballero miliciano
Recordar a Cacho D´Agostino hoy es volver a las raíces de nuestra espiritualidad. Su figura nos recuerda que la santidad es posible en medio de las responsabilidades del mundo. Él supo conjugar la firmeza del jefe con la ternura del padre y la fidelidad del amigo.
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Fidelidad al Fundador: Fue un colaborador estrecho que supo interpretar y ejecutar el pensamiento del Padre Fosbery con una lealtad ejemplar.
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Formador de Jóvenes: Su palabra y su ejemplo fueron determinantes para muchos jóvenes que hoy son adultos referentes en nuestra Ciudad.
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Amistad Miliciana: Su vida es la prueba de que la amistad en Cristo es el vínculo que verdaderamente sostiene nuestra estructura.
La Ciudad reza por su eterno descanso
En este 45° aniversario, elevamos nuestra oración por su alma, seguros de que desde el cielo sigue velando por la Ciudad que tanto amó. Invitamos a todos los milicianos a dedicar un momento del día para recordar su legado y pedir la gracia de vivir con la misma entrega y nobleza que caracterizaron a nuestro querido Jefe Nacional.
Cacho D´Agostino sigue presente en cada «¡A tus órdenes!», en cada marcha y en cada acto de servicio. Su nombre está grabado en la historia de Fasta no solo en letras de molde, sino en el corazón de todos aquellos que se sienten herederos de su grandeza.
¡A tus órdenes, Cacho! ¡Descansa en la paz del Señor!






