Las catherinas culminaron los festejos de sus 20 años

Nelson Santillan

San Martín de los Andes, Neuquén – Bajo el amparo de Santo Tomás de Aquino, patrono de la Ciudad Miliciana, la comunidad de las Catherinas vivió este 28 de enero una jornada de profunda gratitud y alegría. Con una celebración que unió a toda la comunidad de San Martín de los Andes, las consagradas de Fasta culminaron oficialmente un año jubilar marcado por los festejos de su 20º aniversario de fundación.

El cierre de este año de gracia tuvo como escenario los imponentes paisajes de la Patagonia, lugar donde las Catherinas han consolidado una presencia misionera y educativa fundamental. La celebración no solo recordó el inicio de este camino de vida consagrada, sino que reafirmó su misión de ser «custodias de la verdad» en medio del mundo.


Un camino de fidelidad: del origen al Jubileo

Desde que el Padre Aníbal Fosbery fundara este instituto de vida consagrada, las Catherinas han crecido en número y presencia, extendiéndose desde sus bases iniciales hasta misiones en lugares como Tucumán y el sur argentino.

Este año de festejos incluyó hitos significativos que fueron recordados durante la ceremonia de clausura:

  • El Campamento de Acción de Gracias: Donde el contacto con la naturaleza y la vida comunitaria permitieron reflexionar sobre las dos décadas de historia.

  • El Jubileo de la Vida Consagrada: Un tiempo de renovación interior donde cada hermana pudo volver a pasar por el corazón su «sí» al Señor dentro del carisma de Fasta.

  • Presencia Federal: Se recordó especialmente el impacto de su labor en Tucumán y otras jurisdicciones, donde su testimonio ha sido semilla de nuevas vocaciones y consuelo para las familias milicianas.


Comunidad unida en San Martín de los Andes

La comunidad local de San Martín de los Andes se volcó a acompañar a las hermanas en esta fecha tan especial. La Santa Misa, celebrada en el día de Santo Tomás, fue el broche de oro para un itinerario de festejos que incluyó encuentros de oración, actividades formativas y momentos de convivencia miliciana.

Durante la celebración, se destacó la importancia de la mujer consagrada en la misión de evangelizar la cultura. Las Catherinas, siguiendo el ejemplo de Santa Catalina de Siena, han sabido ser en estos 20 años un signo visible de la ternura de Dios y de la firmeza de la fe en cada colegio y ruca donde se hacen presentes.


Hacia el futuro con esperanza

Con la culminación de este vigésimo aniversario, las Catherinas inician una nueva etapa. «No miramos estos 20 años como una meta alcanzada, sino como un impulso para lo que viene», expresaron desde la comunidad. La clausura del año jubilar deja tras de sí una estela de conversiones, vocaciones fortalecidas y una Ciudad Miliciana que agradece el don de la vida consagrada femenina.

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