Como ya es una tradición grabada en el corazón de la comunidad de Fasta Valencia se reunió el pasado domingo para honrar a nuestro Santo Patrono de una manera única: el mítico concurso de arroces.
La jornada no fue solo un evento gastronómico, sino una verdadera manifestación de la alegría fasteana, donde la fe y la cultura se encontraron alrededor de los fogones. Familias, jóvenes y adultos compartieron un domingo que quedará en el recuerdo por su calidez y su espíritu de comunidad.

Un domingo de sabor y fraternidad
Desde temprano, el aroma de los diversos arroces comenzó a invadir el recinto, mientras los distintos equipos ponían a prueba su destreza culinaria para convencer al jurado. Pero más allá de la competencia, lo que prevaleció fue el deseo de compartir.

La jornada estuvo marcada por:
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Diversión y juegos: Actividades para los más pequeños y desafíos grupales que mantuvieron el entusiasmo en alto durante toda la tarde.
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Música y Rifa: El ambiente festivo se completó con música en vivo y la tradicional rifa, donde la colaboración de todos los presentes demostró, una vez más, la generosidad de la comunidad valenciana.
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Gastronomía de altura: «Muuuchos arroces ricos» fueron los protagonistas, demostrando que en Valencia, celebrar a Santo Tomás también es una oportunidad para poner en valor las tradiciones locales.

Bajo el amparo del Doctor Angélico
Celebrar a Santo Tomás de Aquino en Valencia tiene un matiz especial. Al igual que en cada jurisdicción de Fasta en el mundo, la comunidad aprovechó este encuentro para renovar su compromiso con la misión que nos legó el Padre Fundador.
En medio de las risas y los platos de arroz, se recordó que la amistad fasteana el vehículo para transmitir la Verdad. Como nos enseñó el Padre Fosbery, estos momentos de ocio digno y convivencia son fundamentales para fortalecer los vínculos que nos permiten, luego, salir a evangelizar la cultura en el día a día.
Una Ciudad que crece
El éxito de este nuevo concurso de arroces confirma que Fasta Valencia sigue siendo una comunidad pujante, capaz de integrar la vida de fe con las expresiones más auténticas de su tierra. Con el corazón lleno y el paladar satisfecho, los milicianos valencianos despidieron los festejos patronales con la mirada puesta en los desafíos del año que comienza.






