Al cierre de esta edición, la columna de seminaristas de la Fraternidad Sacerdotal de Fasta alcanza una etapa fundamental en su travesía: el ingreso a la provincia de Córdoba. Con la llegada a la localidad de Marcos Juárez, los peregrinos completan sus primeras dos semanas en la ruta, habiendo dejado atrás la provincia de Buenos Aires y atravesado el sur santafesino en una experiencia que ya suma 400 kilómetros de fe y entrega. Mañana Leones
Lo que comenzó hace 15 días en las escalinatas de la Basílica de Luján se ha transformado en un «monasterio itinerante» que respira la alegría del Evangelio en cada jornada. No es solo el avance físico; es el crecimiento espiritual de un grupo que, cargando a nuestra Madre la Virgen y las reliquias del Cura Brochero, contagia esperanza en cada pueblo que atraviesa.
Un camino de encuentros y fortaleza
El trayecto hasta aquí ha sido intenso. Tras superar los primeros 230 kilómetros que marcaron el fin del tramo bonaerense, los seminaristas se internaron en Santa Fe, donde vivieron momentos de profunda emoción:
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El abrazo de la Ciudad: Uno de los puntos más altos fue el encuentro en Arequito, donde milicianos de la comunidad de Fasta Rosario recorrieron 100 kilómetros para escoltarlos, celebrar la Eucaristía en el día de Santo Tomás y renovar las fuerzas del grupo.
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Testimonios en tiempo real: A través de sus registros en Instagram, hemos sido testigos de la «madera de apóstol» que forjan en el asfalto. Los videos muestran desde el rezo del rosario al alba hasta la sencillez de los descansos a la sombra, siempre con una sonrisa que desafía el cansancio y el intenso calor de enero.
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La retaguardia espiritual: El motor de estos 400 kilómetros han sido los mensajes de aliento que llegan sin pausa. Desde las oraciones de las hermanas dominicas contemplativas hasta los saludos de las comunidades de Tucumán, Valencia y San Martín de los Andes, los peregrinos sienten que caminan con toda la Ciudad a sus espaldas.

Córdoba: la tierra del «Curita Gaucho»
Ingresar a Córdoba tiene un significado especial. Es entrar en la tierra que vio las hazañas de San José Gabriel del Rosario Brochero, el modelo de sacerdote que inspira esta peregrinación. En Marcos Juárez, los seminaristas fueron recibidos por familias y fieles que, al ver pasar la imagen de la Virgen y la reliquia, se acercan para pedir una bendición o simplemente compartir un vaso de agua fresca.
La consigna sigue siendo la misma: «Hasta Dios no parar». El cansancio de las piernas se disuelve ante la magnitud de la ofrenda que realizan por las vocaciones y por la santidad de la Iglesia.
El horizonte que asoma
Con la meta de Villa Cura Brochero cada vez más cerca, los seminaristas se preparan para afrontar los tramos más exigentes de la geografía cordobesa. Sin embargo, tras recorrer estos primeros 400 kilómetros, han demostrado que su paso no lo marca el ritmo de sus pies, sino el fuego de sus corazones.
El regreso a las fuentes: Leones en el horizonte
La expectativa crece de cara a mañana lunes 2 de febrero, cuando los peregrinos tienen previsto arribar a la localidad de Leones. Esta parada tendrá un significado espiritual único para los seminaristas y para toda la Ciudad Miliciana, ya que fue allí donde el Padre Aníbal Fosbery fundó Fasta un 7 de octubre de 1962. Pisar el suelo donde brotó la semilla de nuestra institución será, sin duda, un momento de profunda emoción y un reencuentro con las fuentes de nuestro carisma en el camino hacia la Villa Cura Brochero.





