En una jornada donde la historia y la fe se fundieron en un abrazo eterno, los seminaristas de Fasta vivieron ayer lunes un momento de profunda emoción que quedará grabado en los anales de la Peregrinación. Con una Iglesia colmada de parroquianos, los peregrinos celebraron la fiesta de la Presentación del Señor en la histórica ciudad de Leones, el lugar querido y elegido donde el Padre Aníbal Fosbery fundó nuestra Ciudad un 7 de octubre de 1962.
A medida que pasan los días y los kilómetros, bajo un calor agobiante que ayer alcanzó los 35 grados, la mística de la marcha no solo se mantiene, sino que crece. Esa alegría del Evangelio se transmite de pueblo en pueblo, y se nota en el recibimiento cada vez más fervoroso que los peregrinos encuentran a medida que avanzan por suelo cordobés.
Un ingreso triunfal y cargado de memoria
Tras 16 días de peregrinación, los seminaristas ya han dejado atrás más de 420 kilómetros desde su salida en Luján. El arribo a Leones no fue una parada más; fue un regreso a las fuentes. El Padre Pedro Giunta, rector del seminario, relató con emoción el ingreso a la ciudad:
«Entramos a Leones cantando la marcha ‘Peregrinos de Esperanza’. Allí nos esperaba un grupo grande de gente, entre ellos varios de los primeros milicianos que estuvieron presentes en la fundación de Fasta en 1962. Fue un encuentro de generaciones unido por el mismo carisma».

La tarde continuó en un clima de profunda amistad miliciana. Miembros de la comunidad de Fasta Córdoba viajaron para sumarse a los habitantes locales en una merienda compartida, donde las anécdotas del ayer y los sueños del mañana se entrelazaron entre mates y canciones.

«Fosbery presentó Fasta a toda la Iglesia»
El punto culminante de la jornada fue la Santa Misa de la Presentación del Señor. Durante la homilía, el padre Leonardo Montero párroco local destacó la providencial coincidencia de la llegada de los peregrinos en esta festividad. Señaló que, así como María y José presentaron a Jesús en el Templo, de algún modo aquel octubre de 1962, el Padre Fosbery presentó Fasta a toda la Iglesia desde esta misma comunidad de Leones.

Este alto en el camino ha servido para renovar las fuerzas espirituales de los seminaristas, quienes tras haber pasado por emociones como el encuentro con la comunidad de Rosario en Arequito, encaran ahora la segunda mitad de su desafío hacia la Villa Cura Brochero en Traslasierra.

La Iglesia llena de parroquianos
El padre también afirmó que «La iglesia estaba llena, llena de gente. Se impuso la reliquia del Cura Brochero, comenzaron a cantar canciones religiosas y después ya se acercaron los de Leones y comenzaron a cantar viejas marchas de Fasta.

«Vuelvan a Leones»
Finalmente el padre Pedro dijo que «estuvimos cantando marchas largos ratos y la gente pedía que volvamos a Leones, que vuelva Fasta, que nos necesitan. En la cena el párroco nos dijo, si ponen un ruca nos haría muy bien. Obviamente nos quedamos atónitos».
El horizonte de Traslasierra
Con el corazón ensanchado por el afecto de los «veteranos» de Leones, la columna de peregrinos se prepara para los próximos desafíos. Saben que cada ampolla y cada gota de sudor bajo el sol cordobés es una ofrenda por las vocaciones sacerdotales, sostenida por la retaguardia de oraciones que llega desde cada rincón de la Ciudad.






