Sábado 7 de febrero de 2026 – La columna de los «Peregrinos de Esperanza» del Seminario de Fasta cumplió hoy su día 21 de marcha ininterrumpida. En una jornada marcada por la comunión en la oración de la Ciudad Miliciana, los seminaristas dedicaron cada paso y cada intención de este sábado 7 de febrero a la comunidad de Fasta Kinshasa, en la República Democrática del Congo, por el padre Andrés Yunes, la catherina Leonor Aguilar y la comunidad de Villa María.

Con más de 500 kilómetros ya grabados en sus sandalias desde aquella salida en la Basílica de Luján, los peregrinos ofrecieron el sacrificio del camino de este día en que llegaron a la localidad de Tío Pujio en la provincia de Córdoba, distante 513 kilómetros de Luján.

Ahora les toca descansar en esta localidad durante un par de días antes de retomar la marcha final.

Rumbo a las Altas Cumbres: El desafío final
Tras haber atravesado la inmensidad de la pampa argentina, el grupo se prepara ahora para la etapa más exigente desde el punto de vista físico. El horizonte ya muestra las sierras cordobesas, donde deberán enfrentar el ascenso hasta los 2200 metros sobre el nivel del mar.

Este desafío de montaña los conducirá finalmente a Traslasierra, más precisamente a Mina Clavero y a la Villa Cura Brochero. Allí, en la tierra donde el «Apóstol de las Sierras» entregó su vida.

Resumen de una semana cargada de mística y emoción
La última semana de peregrinación ha sido, quizás, la más significativa en términos de hitos históricos y espirituales para la delegación:
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El regreso a las fuentes en Leones: El pasado lunes 2 de febrero, los seminaristas vivieron un momento de profunda emoción al ingresar a Leones, la ciudad donde el Padre Aníbal Fosbery fundó Fasta en 1962. Allí fueron recibidos por los primeros milicianos y celebraron la Misa de la Presentación del Señor en una iglesia colmada.
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El abrazo del Presidente: En su paso por Villa María, la columna recibió la visita del Presidente de Fasta, padre César Garcés, y del Vicepresidente, Alejandro Campos. Ambos caminaron junto a los jóvenes y fueron testigos de cómo lo que nació como una peregrinación por las vocaciones se ha transformado en una verdadera misión itinerante.
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Misioneros de la ruta: A lo largo de la semana, se multiplicaron los testimonios de vecinos que, impactados por el paso de la Virgen y la reliquia de Brochero, se sumaron a las misas diarias en los pueblos. Los seminaristas han dejado de ser simples caminantes para convertirse en puentes de gracia, invitando a todos a participar de la Eucaristía.
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Calor y resistencia: Con temperaturas que superaron los 35 grados, la «madera de apóstol» se puso a prueba, pero la alegría miliciana no decayó, sostenida por los constantes mensajes de aliento de toda la Ciudad.
El tramo de la purificación
Los seminaristas encaran ahora los días de mayor esfuerzo técnico y físico. La subida a las Altas Cumbres representa la purificación final antes de llegar a la meta. Unidos a la comunidad de Kinshasa y a toda la Ciudad Miliciana, los futuros sacerdotes siguen firmes en su consigna.






