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Este lunes 6 de julio los fasteanos del Ruca Mater Dei de Valencia comenzaron su campamento «Terra Promesa» de verano con más de 120 participantes.

La actividad se realiza en Cuenca, distante unos 200 kilómetros de Valencia con un espectacular paisaje de relieves escarpados y profundas hoces excavadas por los ríos Júcar y Huécar.
El campamento, que se extenderán hasta el domingo 12 de julio, coronan un año de intenso trabajo, dedicación y apostolado por parte de sus jefes y dirigentes, consolidando el notable crecimiento del Ruca.
«Terra Promesa», invita a los fasteanos a adentrarse en una profunda reflexión sobre la la Iglesia y el sentido de nuestra pertenencia. En su paso por el mundo, Cristo no buscó dejar monumentos materiales: no escribió un libro, no edificó una torre ni comandó ejércitos terrenales. El Señor fundó su Iglesia como misterio de comunión y salvación, y le envió el Espíritu Santo en Pentecostés para congregar a todas las naciones. Fasta es una de las barcas hacia la «Terra Promesa».

La Iglesia es, por tanto, el nuevo Pueblo de Dios en marcha; una comunidad que navega unida hacia la auténtica «Tierra Prometida» de la eternidad.

Es un barco más que navega en la inmensa flota eclesial. El Espíritu Santo se manifiesta en Fasta a través de un carisma propio y singular, un regalo divino para el servicio de toda la Iglesia: «Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; (…) a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común» (1 Corintios 12, 4.7). Ese carisma se vuelve visible e histórico en lo que llamamos nuestro Estilo.

El campamento corona un año de intenso trabajo apostólico y comunitario que ya se evidenció con un multitudinario y vibrante cierre de actividades. La jornada congregó a 130 jóvenes fasteanos que, junto a sus jefes y familias, colmaron el sábado de juegos, oración y el característico entusiasmo que define nuestro estilo de vida.
El encuentro no solo marcó el fin del ciclo ordinario de actividades sabatinas, sino que reflejó la consolidación y el crecimiento sostenido de la Ciudad Fasteana en tierras españolas, dejando el ambiente encendido para Este campamento.
Este año, el campamento ha sido bautizado como «Terra Promesa», una expresión en lengua valenciana que se traduce como «Tierra Prometida». El nombre evoca la marcha del pueblo de Dios, la confianza en sus promesas y el espíritu de conquista que animó los 120 milicianos a adentrarse en los bosques conquenses para vivir una semana de profunda vida comunitaria, formación y campamentismo al amparo de la Virgen.





