Esperando a León: 2.700.000 personas marcharon a Luján

Nelson Santillan

Reacciona a esta noticia:

Las comunidades de Fasta en una Peregrinación que marcó un récord de participación bajo la espera de la llegada del papa León

La jurisdicción de Fasta Buenos Aires

El pueblo de María se puso en marcha una vez más. Bajo un cielo amenazante que no tardó en descargar un temporal severo sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires y los partidos del oeste bonaerense, la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján no solo superó los pronósticos climáticos más adversos, sino que también quebró récords históricos de participación masiva. Con el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”, la marea humana que unió la capital argentina con el santuario nacional se convirtió en una manifestación colectiva de devoción, resiliencia y esperanza. En esta oportunidad, el caudal de peregrinos cobró una dimensión aún más profunda: la inminente llegada a la Argentina de León XIV, el primer Papa de origen estadounidense, prevista para el mes de noviembre.

La presencia miliciana: servicio, entrega y juventud en acción

Dentro de esa masa heterogénea integrada por familias, parroquias, movimientos juveniles y ciudadanos de las más diversas extracciones, cobró particular notoriedad la participación activa de los milicianos de Fasta. Formaciones provenientes de distintas jurisdicciones, entre ellas Buenos Aires, Mar del Plata y Lobos, se sumaron a la caminata compartiendo la marcha codo a codo con el pueblo fiel.

El presidente jurisdiccional de Fasta Buenos Aires, Matías Zubiría Mansilla comentó que «más de 600 personas de la jurisdicción participaron de la Peregrinación». Mientras tanto desde Mar del Plata alrededor de 60 milicianos participaron de la misma.

Para las comunidades milicianas, la peregrinación a Luján representa un paso importante  de su itinerario apostólico. No se trató únicamente de completar los casi 60 kilómetros que separan Liniers de la Basílica, sino de asumir una presencia testimonial en el camino. Los jóvenes y adultos de las jurisdicciones costeras y bonaerenses se organizaron no solo para el andar físico, sino para constituirse en apoyos vivos a lo largo del trayecto: desde el aliento constante, el rezo del Rosario en columna y el canto, hasta la colaboración directa en la logística de los puestos de apoyo y socorro.

El testimonio de la juventud miliciana encarnó con nitidez la exhortación que el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, había formulado en las horas previas al inicio de la marcha. El arzobispo animó a los peregrinos a transformarse en «testigos de esperanza» en una sociedad a menudo fragmentada por las dificultades económicas e institucionales. En la caminata de los milicianos se vislumbró esa síntesis entre la disciplina del marcha y la caridad cristiana, poniendo el hombro a quienes flaqueaban ante el cansancio o las secuelas físicas del barro acumulado en las calzadas.

Un fenómeno de fe que desafió al temporal

Las primeras luces del sábado presagiaban una jornada compleja. Desde las 6:00 de la mañana, cuando las imágenes cabeceras y las primeras columnas comenzaron a desplegarse desde el santuario de San Cayetano en Liniers, la lluvia constante interpeló el andar de los fieles. A lo largo de la Avenida Rivadavia y la Ruta Nacional 5, los tramos anegados por la acumulación de agua transformaron el camino en un desafío físico exigente. El barro, las charcas e improvisados cauces no lograron amedrentar la voluntad de quienes marchaban impulsados por promesas, intenciones, agradecimientos y plegarias.

Las estimaciones de los organismos oficiales dieron cuenta de la escala monumental del acontecimiento. El Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, a través del ministro Javier Alonso, confirmó una cifra récord: 2.700.000 personas formaron parte de la peregrinación. El funcionario definió el despliegue como «un fenómeno de fe impactante», subrayando la absoluta convivencia pacífica, la serenidad y la alegría con la que millones de caminantes transitaron decenas de kilómetros.

A la par, el Intendente de Luján, Leonardo Boto, destacó la coordinación de los operativos de asistencia técnica y sanitaria, que incluyeron hospitales móviles, puestos de hidratación, puestos de reciclaje y apoyo logístico ininterrumpido hasta la jornada del domingo. La ciudad de Luján se vio colmada por más de un millón de personas concentradas simultáneamente en la zona de la Basílica y la plaza circundante, creando una postal de conmovedor fervor popular.

Ex alumnos del Colegio en Luján

En sintonía con la espera del Santo Padre

Esta 52ª edición quedará registrada en la memoria eclesial argentina como la peregrinación de la preparación del corazón. La inminencia de la visita del Papa León XIV, programada del 8 al 11 de noviembre, sobrevoló cada tramo del camino. La expectativa por la llegada del Santo Padre —quien incluirá en su gira una histórica visita al Cottolengo Don Orione y al propio santuario de Luján— insufló un entusiasmo renovado a la marcha tradicional.

Directivos del Colegio de Lobos en la Peregrinación

Desde semanas anteriores, la Iglesia argentina venía preparando este acontecimiento a través de diversas iniciativas catequéticas y pastorales. Entre ellas, la serie de episodios e itinerarios bajo el título «Huellas de Madre, pasos de fe» había propuesto a los caminantes comprender cada paso de la peregrinación como una disposición espiritual para recibir la enseñanza y la bendición del Vicario de Cristo. Marchar a Luján fue, en este sentido, un inmenso retiro a cielo abierto, donde la devoción mariana actuó como puente directo hacia la comunión eclesial que suscita la figura papal.

El padre Sebastián Vallejo bendiciendo a los peregrinos de Lobos

Tanto las autoridades provinciales como las eclesiásticas han previsto que la visita de León XIV movilizará a millones de personas en los primeros días de noviembre. El operativo de seguridad, que involucrará a más de 15.000 efectivos y decenas de miles de voluntarios, tendrá en Luján uno de sus puntos neurálgicos. La masividad alcanzada en esta peregrinación juvenil funciona como un anticipo inequívoco del volumen de convocatoria que despertará la presencia del Pontífice.

Peregrinos de Lobos

Un abrazo que trasciende las divisiones

Al caer la noche del sábado y durante la madrugada del domingo, las columnas exhaustas fueron ingresando a la plaza principal de Luján. El cansancio reflejado en los rostros contrastaba con la emoción visible al divisar las agujas góticas de la Basílica iluminadas en la penumbra. Las misas celebradas a cada hora en el altar levantado en el frente del templo se transformaron en un constante fluir de gratitud y oración.

El lema de este año, centrado en el abrazo de la Virgen como lugar de reconocimiento fraterno, adquirió una resonancia política y social insustituible. En momentos en que el país transita debates complejos y profundas brechas socioeconómicas, la imagen de casi tres millones de ciudadanos caminando juntos bajo la intemperie, compartiendo el agua, el abrigo y la palabra de aliento, constituye un mensaje de vitalidad comunitaria.

La 52ª Peregrinación Juvenil a Luján concluyó con la certeza de haber dejado una huella imborrable. Las jurisdicciones de Buenos Aires, Mar del Plata y Lobos, junto a las miles de delegaciones de todo el país, emprendieron el regreso a sus hogares con los pies doloridos pero con la fe fortalecida. El pueblo argentino demostró que, aun frente a la adversidad del clima y las inclemencias del tiempo, la devoción a la Patrona de la Patria sigue siendo un faro inamovible. Ahora, con los ojos puestos en noviembre, la Iglesia y la sociedad argentina quedan listas y en oración, esperando la llegada de León XIV.

Fuentes propias, Aica, C5N, La Nación, Clarin 

Recibe las novedades de Hasta Dios en tu correo.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Deja un comentario

Pin It on Pinterest

Share This