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En un nuevo aniversario de la fundación de Fasta, la «Ciudad Miliciana» recibió un especial mensaje lleno de afecto, gratitud y esperanza. A través de una carta firmada este 7 de octubre, el padre César Garcés, y el vicepresidente, Alejandro Campos, compartieron la alegría de este recorrido comunitario y renovaron la ilusión del camino recorrido.
«Queremos hacer llegar a toda la Ciudad Miliciana un abrazo lleno de gratitud, esperanza y alegría», expresaron al iniciar su saludo. En sus palabras, recordaron que la historia de Fasta trasciende un proyecto meramente humano, destacando que nació de un llamado y un sueño compartido que se sostiene en la fidelidad de Dios a lo largo del tiempo.
Agradecimiento y presencia viva en las familias y comunidades
El mensaje dedicó un afectuoso recuerdo al fundador, a las familias, sacerdotes, catherinas, jóvenes y a cada miliciano que, con su entrega cotidiana, hicieron posible que aquel sueño original se transformara en una realidad viva.
Asimismo, las autoridades destacaron cómo esa llama sigue presente en el día a día: en cada hogar, colegio, universidad, grupo juvenil y fraternidad donde un miliciano busca hacer presente a Cristo. Enmarcando la celebración en el tiempo actual de la Iglesia y la cercanía del Papa León XIV, animaron a la comunidad a mirar el futuro con confianza y entusiasmo.
Custodiar la ilusión primera
Con la mirada puesta en las nuevas generaciones, el P. Garcés y Campos encomendaron el caminar de Fasta a la protección de Nuestra Señora del Rosario, pidiendo aprender a caminar con humildad y a transmitir este legado con fecundidad.
«Celebramos que, después de tantos años, seguimos encontrando la paz en el camino y seguimos sintiendo que aquella ilusión primera no ha perdido su fuerza», expresaron, concluyendo con el anhelo de seguir construyendo juntos, con fraternidad y alegría, muchos años más de misión.
La nota completa
Buenos Aires, 07 de octubre de 2026 A.D.
Queridos hermanos:
En este nuevo aniversario de nuestra querida Fasta, queremos hacer llegar a toda la Ciudad Miliciana un abrazo lleno de gratitud, esperanza y alegría.
Una vez más, el Señor nos concede la gracia de celebrar nuestra historia, no como quien mira solamente hacia atrás, sino como quien reconoce que ha sido conducido por Dios a través de un camino que todavía continúa.
Porque Fasta no nació simplemente de un proyecto humano. Fuimos soñados antes de comenzar a caminar. Fuimos llamados a una misión, y a lo largo de estos años hemos ido descubriendo que muchas veces el camino iba más allá de nuestros propios pasos, porque antes de llegar ya estábamos en el corazón de Dios.
Por eso, al celebrar este nuevo aniversario, damos gracias por todo lo recibido: por nuestro querido fundador, por tantos hombres y mujeres que entregaron su vida, por cada comunidad, cada obra, cada familia, cada sacerdote y catherina, cada joven y cada miliciano, fasteano, que hizo posible que aquel sueño se transformara en una realidad viva.
Pero también damos gracias por el presente.
Estamos viviendo un tiempo singular para la Iglesia. El Señor nos permite contemplar el ministerio del Papa León XIV, que ha llevado su presencia y su palabra a España y que próximamente llegará a Argentina y Perú. Su encuentro con la Iglesia local de nuestras comunidades, nos invita a renovar nuestra esperanza y a recordar que la misión evangelizadora no pertenece al pasado: es siempre una tarea del presente y una responsabilidad hacia el futuro.
Nuestra marcha Ciudad lo expresa con una imagen profundamente nuestra: el Ruca que fue sueño de niño y que se convierte en lugar donde la Ciudad Miliciana se sigue gestando.
En nuestras familias.
En nuestras comunidades.
En nuestras universidades y colegios.
En nuestros grupos juveniles.
En nuestras fraternidades.
En nuestras obras.
En cada lugar donde un miliciano pueda hacer presente a Cristo.
Tenemos delante nuevos caminos, nuevos desafíos y también nuevas gracias. No sabemos todo lo que vendrá, pero sabemos Quién nos ha llamado y Quién continúa acompañando nuestros pasos.
Por eso no celebramos solamente los años que han pasado.
Celebramos la fidelidad de Dios.
Celebramos que, después de tantos años, seguimos encontrando la paz en el camino, seguimos descubriendo que hemos sido encontrados por el Señor y seguimos sintiendo que aquella ilusión primera no ha perdido su fuerza.
Pedimos a Nuestra Señora del Rosario acompañe a toda la Ciudad Miliciana. Que Ella nos enseñe a caminar con humildad, a permanecer vigilantes, a custodiar lo recibido y, sobre todo, a entregarlo fecundamente a las nuevas generaciones.
Feliz aniversario, querida Fasta.
Que el Señor nos conceda muchos años más de camino, de misión y de fraternidad, para seguir construyendo, en medio de la ciudad de los hombres, la Ciudad de Dios.
Un abrazo en Cristo.






