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Por el padre Matías Poccioni
Con el espíritu de revivir nuestra historia para asumirnos herederos de ella, 40 peregrinos de las comunidades de FASTA Jujuy y Salta realizaron el 10 y 11 de octubre la 3era peregrinación “Por las huellas de los mártires del Zenta”. Con la bendición de los Obispos de 4 diócesis y el apoyo de autoridades civiles, emprendimos con fervor esta aventura de fe.

Nuestra expedición seguía los pasos de los beatos Pedro Ortiz de Zárate, sacerdote jujeño; Juan Antonio Solinas, sacerdote jesuita; y 18 compañeros laicos que misionando en el valle del Zenta a las tribus originarias fueron asesinados el 27 de octubre de 1683 en la actual zona de Orán, provincia de Salta.

Con el objetivo de mantener vivo su legado, promover su devoción y asumir con fervor la evangelización de nuestro tiempo, peregrinamos al mismo lugar dónde siglos atrás comenzó su heroica misión por el Evangelio de la paz.

El sábado por la tarde, en la preciosa iglesia de San Francisco de Paula de la localidad de Uquía, tuvimos una charla panel a cargo de los milicianos Jorge Dragone y Juan Pablo Lucero para profundizar en la historia de los mártires. A su término celebramos la Eucaristía presidida por Monseñor Félix Paredes, Obispo de la Prelatura de Humahuaca; concelebrando el padre Adrián Reynoso proveniente de Pichanal (sede del santuario de los mártires del Zenta), el padre David Bertinetti y el padre Matías Poccioni. Bajo la atenta mirada de los ángeles arcabuceros y con el ritmo de los sicuris de fondo, fuimos entrando en el clima de la peregrinación.

El domingo por la mañana realizamos la travesía al Abra de Zenta, el límite entre Salta y Jujuy a 4.300 metros. En ese lugar increíble de cerros de colores y océanos de nubes a nuestros pies, nos esperaba un cartel especial indicando que el cordón montañoso pasaba a llamarse Mártires de Zenta gracias a la gestión realizada por FASTA a fines de 2025 ante el Instituto Geográfico Nacional con el aval de las Legislaturas de Salta y Jujuy. A su vez, los 4 cerros fueron bautizados como Cumbres: Pedro Ortiz de Zárate, Juan Antonio Solinas, Diego Ruiz y 18 compañeros laicos.

Cerca de las 11 del mediodía, los peregrinos nos encontramos con emoción, celebramos la Santa Misa cantada por el viento y bendijimos el cartel con la promesa de volver a colocar una gran cruz que abrace el imponente lugar. Luego, parte del grupo ascendió unos 100 metros para contemplar el templo de la creación y agradecer a Dios la peregrinación que nos confió continuar la misión como herederos y hermanos de los mártires del Zenta.

“Ahora en Cristo Jesús, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. Porque Cristo es nuestra paz: él ha unificado a los dos pueblos en uno sólo, derribando el muro de enemistad que los separaba. Él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz: porque por medio de Cristo, todos sin distinción, tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu”. Efesios 2, 13 – 18







