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El encuentro, con 92 participantes, buscó que cada movimiento comparta su experiencia y la entrame con la de los demás para transformar la realidad social. Juan Manuel del Valle y Cielo Artigas participaron en representación de Fasta.
La Villa Marista de Luján fue sede, del 9 al 11 de octubre, del primer encuentro de movimientos eclesiales, asociaciones y corrientes de gracia de carácter nacional con inspiración sinodal. Participaron 92 personas, en representación de 25 movimientos, y el lema fue «Laicos para transformar el mundo», inspirado en el pasaje del Evangelio de Juan «Que todos sean uno para que el mundo crea».
La convocatoria estuvo a cargo de la Mesa de Movimientos Eclesiales del Secretariado para los Laicos (Seplai) de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA). La propuesta buscó llevar a la práctica el trabajo sinodal que la Iglesia transita en este tiempo: compartir las experiencias que ya existen en cada institución y entramarlas, como un tejido, con otras que procuran transformar la realidad social a la luz del Evangelio.
El sábado por la mañana se sucedieron presentaciones de las distintas áreas de trabajo: misión y evangelización, educación, política, justicia, salud, familia, infancia, adolescencia y adultos, diálogo cultural e interreligioso, liturgia, vulnerabilidad y trabajo.
El presbítero Carlos Galli abrió la jornada con una exposición sobre el camino sinodal de la Iglesia y su relación con los carismas.
Participaron los obispos monseñor Adolfo Canecín, de Goya, y monseñor Adolfo Uriona FDP, de Villa de la Concepción del Río Cuarto. La coordinación estuvo a cargo de Gustavo Vivona, secretario del Seplai, junto con Romina Chávez y Pablo Blanco, responsables de la Mesa de Movimientos Eclesiales.
Conversación en el Espíritu
Las dos instancias de conversación en el Espíritu que se realizaron durante el encuentro dejaron como conclusión la importancia de seguir caminando juntos, de conocerse para entramarse y de poner la riqueza de cada carisma al servicio de la Iglesia y de la transformación del mundo. Los participantes también invitaron a «ensanchar la tienda» para que «todos, todos, todos» puedan sumarse.
En las resonancias finales, los asistentes destacaron una experiencia de unidad expresada en la gracia fraterna, la escucha, la alegría y el servicio a lo largo de los tres días. Hablaron de haber vivido «el nosotros» y de ser «comunidad de comunidades» sin perder la identidad de cada carisma, y manifestaron el entusiasmo por continuar con la iniciativa.
El encuentro concluyó con la eucaristía en la basílica de Luján, presidida por el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Scheinig, quien valoró el trabajo realizado y animó a los laicos a ser «sal de la tierra y luz del mundo», una expresión que retoma la canción lema del encuentro, «Laicos para transformar».+
Fuentes: propias – Aica






