Valencia: una nueva Dana suspende las clases en los colegios

Nelson Santillan

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El último temporal deja tres muertos en Valencia tras registrar lluvias récord. Si bien la zona del Colegio Madre Sacramento no fue tan afectada las autoridades suspendieron las clases por seguridad.

Tras casi dos años de la terrible tormenta que se abatió en Valencia hace dos años, un nuevo episodio climático golpeó a Valencia poniendo en alerta a toda la comunidad.

Llovía sobre mojado en las comarcas de La Safor y la Marina Alta, dos zonas del litoral mediterráneo limítrofes en las provincias de Valencia y Alicante, respectivamente, que amanecieron este lunes con calles anegadas, gente atrapada en los tejados, ríos desbordados y una orden de confinamiento. La dana Adam descargó con todas sus fuerzas sobre localidades como Oliva y Pego, dejando en el cercano municipio alicantino de Forna 700 litros por metro cuadrado en 24 horas. El registro más alto en la zona, por detrás, de los 817 litros por metro cuadrado que se contabilizaron en Oliva en 1987.

El temporal que se arrastraba desde el sábado dejó dos muertos más, una mujer de 79 años que murió en su domicilio de Oliva y un hombre de 64 que falleció por una parada cardiorrespiratoria en un camping de la misma localidad. A ellos hay que sumar los producidos el domingo, la bañista que se ahogó en una playa de Sagunto, así como la fallecida en Barcelona, arrastrada por las aguas. En la tarde de este lunes se confirmaba un quinto muerto, en Málaga, al ser alcanzado su coche por una roca que se había desprendido.

El caos que vaticinaban los pronósticos llevó a despertar de madrugada a los vecinos del litoral sur de Valencia y el norte de Alicante con un doble ES-Alert ante el peligro de los desbordamientos e inundaciones que se produjeron. Para evitar desplazamientos, la Generalitat ordenó confinar a 145 municipios, aunque al cierre de esta edición, se habían levantado las restricciones en todos.

El extenso dispositivo -al que se sumó la Unidad Militar de Emergencias, ya desmovilizada- trabajó durante toda la jornada en más de medio millar de rescates en helicóptero y barcas hasta que la lámina de agua fue bajando con el paso de las horas y permitió acceder a algunos puntos en vehículos terrestres. En total, se auxilió a más de 2.000 personas -hasta recién nacidos- y también animales.

Además del albergue habilitado por Cruz Roja en Xàbia, el Centro Polivalente de Oliva se convirtió en el lugar de recepción de todos aquellos a los que la tromba de agua había sorprendido en los campings de la zona o que habían dejado atrás sus casas en diseminados.

Doce horas atrapados en casa
Es el caso de la familia de Inés Mata, que permaneció más de doce horas atrapada por las inundaciones en su vivienda, ubicada en la zona más baja de la playa del municipio. Sus padres, hermanos y sobrinos -uno de dos años y el otro de apenas dos semanas- se refugiaron en la terraza cuando vieron que el agua ya no les dejaba salir a las tres de la madrugada. «Les llegaba por las rodillas y, en menos de una hora, hasta el cuello», relata.

Inés y otra hermana, que viven en el centro de la localidad, nadaron hasta el cuartel de la Guardia Civil tras recibir la llamada de auxilio, pero la zona era inaccesible para los equipos de emergencia y la familia no pudo reencontrarse hasta las cuatro de la tarde. «Mis sobrinos estaban chorreando y mi madre está con fiebre en el hospital», lamentaba Inés.

Como en Piles o Miramar, la playa de Oliva prácticamente desapareció. Neus y sus vecinos se organizaron para auxiliar con canoas a residentes en plantas bajas «con más de un metro de agua dentro de sus casas». De hecho, la jornada dejó imágenes como la de Teresa, una mujer de 93 años -con signos de hipotermia y movilidad reducida- a la que la Policía Nacional salvó la vida a bordo de una tabla de paddle surf.

Avisos puerta por puerta
Mientras, pasada la alerta roja que mantenía en vilo y dejaba atónitas a varias comarcas, los vecinos de municipios como Els Poblets, hacían balance de los daños de una madrugada. El desbordamiento del río Girona en muy poco tiempo dejó una estampa de mobiliario urbano y coches amontonados o estampados contra comercios tras ser arrastrados por la corriente. En algunas plantas bajas, incluso, se colaron hasta peces. Los vecinos de este pequeño pueblo alicantino, «con los ánimos por los suelos», saben lo que es que el agua y el barro, pues sufrieron una catastrófica riada en 2007.

El alcalde, José Luis Mas, explicó a este diario que la activación del protocolo de avisos durante la madrugada permitió que no hubiera víctimas. Tras ser advertidos sobre el empeoramiento de la situación aguas arriba, se desplegaron patrullas y se realizaron avisos puerta a puerta con sirenas. «La actuación ha sido ejemplar», sostuvo.

El Ayuntamiento prevé recurrir a contratos de emergencia y solicitar la declaración de zona catastrófica. Una de las principales preocupaciones es limpiar el barro acumulado en las conducciones subterráneas para evitar nuevos problemas si se producen más lluvias. «En 20 años no se han hecho las inversiones que correspondían. Hay que hacer autocrítica. Esto lo tenemos que coger en serio», denuncia el alcalde

Restablecer la normalidad llevará unos días y las pérdidas económicas serán cuantiosas. «No sé si algunos comercios saldrán de esta y la verdad es que es muy triste», lamentaba Mas.

Uno de los negocios afectados es el de David Simó, propietario de un bar familiar. «Ha sido un poco más flojo, pero igualmente hemos sufrido grandes daños y hemos revivido lo que sufrimos hace dos décadas», lamenta, cuando el local era una papelería y sufrió perdidas por más de 40.000 euros.

La factura, en esta ocasión, ya incluye las neveras, el lavavajillas o la cafetera que no funcionan, además de la limpieza y de la reparación de las paredes. «Los gobiernos no hacen actuaciones en el río, ni en el cauce, ni nada. No quitan ni las cañas. Esto es el cuento de nunca acabar», critica, en una jornada de quitar barro en la que algunos quisieron aprovecharse de la desgracia ajena. Este lunes por la tarde la Guardia Civil detuvo a cuatro personas por saqueos en domicilios en Oliva.

Con carreteras cortadas, trenes suspendidos, citas sanitarias reprogramadas y más de 100.000 alumnos sin clase, la actuación de las autoridades también reveló las lecciones aprendidas de otra dana, a punto de cumplirse dos años de la tragedia que segó 233 vidas en otros puntos de la provincia de Valencia.

La Generalitat, al mando de la emergencia con el nivel 2 del plan de inundaciones activado, activó todos los mecanismos preventivos antes de que el episodio mostrara su peor cara. Además, Emergencias emitió desde el sábado hasta cinco mensajes ES-Alert distintos según el riesgo al que se enfrentaba la población que lo recibía.

Al respecto, el presidente valenciano, Juanfran Pérez Llorca, evitó hacer comparaciones al respecto porque «cada dana es diferente»- y destacó en su visita a la zona cero la «fantástica» coordinación entre todas las administraciones para resolver la crisis.

Fuentes: propias  – ABC.es

 

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