El Vaticano ha confirmado esta mediodía romano que del 6 al 12 de junio, el papa León visitará España: la capital, Madrid, y luego Barcelona, para inaugurar la nueva y más alta torre de la Sagrada Familia, la monumental basílica que ha rediseñado el horizonte de la ciudad catalana. La visita coincide con el centenario de la muerte del genial arquitecto que «soñó» la basílica y comenzó a construirla, Antoni Gaudí, declarado el año pasado venerable Siervo de Dios. El Pontífice, permaneciendo en España, se trasladará de Barcelona al archipiélago de las Canarias, para realizar un viaje que ya estaba en el corazón de Francisco, como subrayó el pasado mes de enero el cardenal arzobispo de Madrid José Cobo Cano. Las etapas serán dos, Tenerife y Gran Canaria.
La Santa Sede también ha confirmado que el Papa viajará diez días en África entre Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial y un día en Montecarlo.
El más largo, del 13 al 23 de abril, será el que le llevará tras las huellas de San Agustín en Argelia (Argel y Annaba); luego a África Central, en Camerún (Yaundé, Bamenda y Duala); en Angola (Luanda, Muxima y Saurimo) y, por último, en Guinea Ecuatorial (Malabo, Mongomo y Bata). Un viaje complejo, que es al mismo tiempo un viaje por la memoria del santo de Hipona, a cuya figura está vinculado el Sucesor de Pedro, para luego visitar dos países en vías de desarrollo, con especial atención a los últimos, a los pobres y a quienes se ocupan de ellos. La paz también será uno de los objetivos: León XIV se desplazará a la región anglófona del norte de Camerún, donde desde hace diez años se libra una guerra civil entre las fuerzas armadas regulares y los independentistas. La última etapa es Guinea Ecuatorial, el único país africano hispanohablante. Una peregrinación que, por su duración, se acerca a la que realizó en África en 1985 san Juan Pablo II, con siete países visitados en once días.
Los viajes al extranjero de la primera mitad de 2026 se inaugurarán con una visita relámpago de un día al Principado de Mónaco, prevista para el 28 de marzo, en vísperas de la Semana Santa. León ha querido responder positivamente a las repetidas invitaciones que las autoridades monegascas hicieron primero al Papa Francisco y luego a él. El Principado representa una realidad europea en la que el catolicismo es la religión oficial y en la que el diálogo entre las instituciones civiles y la Iglesia mantiene una importancia concreta también en el debate público. También es significativo el compromiso con la paz del Principado, que acogerá por primera vez a un Papa en la era moderna.






