Por Javier Amutio, Presidente Jurisdiccional
Fasta Mendoza vivió esta Semana Santa de una manera especial, marcada por un desafío organizativo que, por primera vez, nos llevó a celebrar en simultáneo en dos sedes: Curá y Llahue – Colegio Juan Pablo II. Esta decisión no solo respondió a una necesidad operativa, sino que buscó favorecer una vivencia más profunda de la fe: acercar las celebraciones, facilitar la participación y generar mayor cercanía espiritual en cada sede.

Las ceremonias, acompañadas por el Padre Andrés Quiroga y el Padre Andrés Yunes, permitieron que más personas pudieran vivir con mayor recogimiento el camino de la Pasión y la alegría de la Resurrección. La presencia de dos sacerdotes en simultáneo hizo posible también una mayor disponibilidad para las confesiones y el acompañamiento personal, algo muy valorado durante estos días.

Se vivieron jornadas de oración intensa, en un clima de silencio, encuentro y reflexión. La convocatoria superó las expectativas, con momentos que reunieron hasta 500 personas. Familias del colegio, vecinos y muchas personas que se acercaban por primera vez compartieron el Vía Crucis y los oficios, en una experiencia que ayudó a redescubrir el sentido profundo de la Semana Santa.
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Detrás de cada celebración hubo un trabajo exigente y una organización desafiante. Sin embargo, el compromiso generoso de muchos voluntarios permitió que cada instancia se desarrollara con cuidado y dedicación, poniendo en el centro lo verdaderamente importante: el encuentro con Dios.

Más allá de lo organizativo, lo que permanece es la experiencia espiritual compartida. Una comunidad que se reúne, que reza y que encuentra en estos días una oportunidad concreta para renovar su fe. Esta Semana Santa deja no solo un aprendizaje, sino también una base firme para seguir creciendo como Iglesia, con mayor cercanía, participación y vida comunitaria.
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