Como cada año, la comunidad de adultos de Fasta Resistencia ha dado inicio formal a sus actividades apostólicas y espirituales con una de sus tradiciones más queridas y arraigadas: el Cerco de Jericó. Esta práctica, que ya es un sello distintivo de la jurisdicción, convoca a los milicianos a un tiempo de intensa oración y adoración para derribar las «murallas» que impiden el paso de la gracia en las familias y en la cultura.

El Cerco de Jericó no es solo una actividad de agenda; es el cimiento espiritual sobre el cual la agrupación mayor edifica todo su año. Inspirada en el relato bíblico de la caída de los muros de Jericó, la comunidad se une en turnos de oración frente al Santísimo Sacramento, pidiendo la protección de Dios y la fortaleza necesaria para los desafíos que vendrán.
Hoy, la Agrupación Mayor de Resistencia destaca por su compromiso en la planificación y la formación, trabajando codo a codo con el Comando Central para asegurar que la misión de evangelizar la familia y la juventud se mantenga vibrante.

Espiritualidad en acción
La elección del Cerco de Jericó como actividad de inicio subraya la identidad de Fasta Resistencia como una comunidad de fe que reza unida. Durante las jornadas, se viven momentos de profunda emotividad donde los laicos ponen en manos del Señor sus proyectos personales y comunitarios.

Tal como lo señalan los miembros de la jurisdicción, este tiempo de oración permite renovar la «missio» de los jefes de convivio y fortalecer los vínculos de fraternidad que caracterizan a los milicianos del Chaco. Con el Cerco de Jericó concluido, la Agrupación Mayor queda lista para un 2026 lleno de formación, cultura y servicio.






