La Fraternidad Sacerdotal de Fasta concluyó su retiro anual, que se extendió del 25 al 29 de agosto en el Santuario Nuevo Schoenstatt de Florencio Varela. Estos días de profundo recogimiento y reflexión se vivieron en un clima de intimidad con Cristo, fraternidad y silencio fecundo.
El retiro fue predicado por el Padre Adolfo Lozada y tuvo como guía la promesa de Jesús en el Evangelio de San Juan: «El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él.» Tomando la imagen de la casa espiritual como eje, los sacerdotes reflexionaron sobre la presencia de Dios en sus vidas.
Renovación y misión en el año jubilar
Además de la formación y la oración, los sacerdotes pudieron participar de la gracia del Jubileo de la Esperanza, ya que el Santuario de Nuevo Schoenstatt contaba con una Puerta Santa. Este paso simbólico de la peregrinación es un signo de renovación y compromiso en este año especial para la Iglesia.
El Padre Lisandro Scarabino compartió su experiencia sobre el retiro y su importancia para la misión: «Unos días unidos en la oración, en la reflexión, en la meditación. Y bueno, recargar pilas a través de la presencia del Señor en nuestras vidas, a cargar pilas para volver a la misión apostólica con más ganas de transmitir el amor a Dios.»
Scarabino concluyó su reflexión con una frase que resonó en el espíritu del retiro: «La consigna que en un momento fue de los 60 años de FASTA, no podemos callar lo que hemos visto y oído, eso es lo que ahora queremos compartir con nuestras comunidades de misión.»
El retiro se realizó en una semana de gran alegría para la Fraternidad, marcada por la reciente ordenación del Padre Gabriel Filipe y la misa por el 40º aniversario de la Fraternidad Sacerdotal, celebrada por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva.