Ayer sábado, en Alta Gracia, fueron acompañados por una gran cantidad de milicianos y por Carlos Fernández y Pablo Olivero, Director General del Movimiento y Director de Fasta Argentina, respectivamente.
Nuestros «Peregrinos de Esperanza» transcurren hoy, tal vez, el día más difícil y desafiante de toda la travesía. Tras haber dejado atrás la llanura pampeana, la columna de seminaristas se encuentra en pleno ascenso hacia el Parador El Cóndor, alcanzando los 2200 metros sobre el nivel del mar. Es el punto más alto del camino, donde el aire se vuelve más fino y el esfuerzo físico se transforma en pura oración.

Al cierre de esta edición, los seminaristas y sacerdotes de Fasta continúan recorriendo estos últimos y exigentes tramos, con el corazón puesto en la Villa Cura Brochero, destino final al que arribarán en los próximos días tras haber completado una proeza de 700 kilómetros en 4 semanas.
Un sábado de mística y amistad miliciana en Alta Gracia
La jornada de ayer sábado fue un bálsamo para el espíritu antes del gran ascenso. La mística de la actividad no hace más que crecer, alimentada por el recibimiento conmovedor que los peregrinos han tenido en cada ciudad y pueblo cordobés.

En la histórica localidad de Alta Gracia, los peregrinos fueron acompañados en los últimos kilómetros por una gran cantidad de milicianos llegados desde Córdoba, Buenos Aires, San Francisco y Tucumán, entre otras jurisdicciones. El encuentro fue una verdadera fiesta de la Ciudad, que incluyó momentos de profunda amistad miliciana y el aliento de quienes viajaron especialmente para fundirse en un abrazo con los caminantes.
La presencia de las autoridades de la Ciudad subrayó la importancia institucional de esta marcha: estuvieron presentes Carlos Fernández (h), Director General del Movimiento, y Pablo Olivero, Director de Fasta Argentina. También se sumaron al aliento la catherina Ofelia Giunta y el padre Tomás Larrosa, quien viajó desde Tucumán para estar presente.
Misa en la Gruta de Lourdes
El punto culminante del sábado fue la Santa Misa celebrada en la Gruta de Lourdes de Alta Gracia. La Eucaristía fue presidida por el padre Andrés Quiroga, regente de la Fraternidad Sacerdotal —quien ha acompañado toda la peregrinación—, junto al padre Pedro Giunta, rector del Seminario, el padre Federico Rossini, director espiritual y el padre Tomás Larrosa.
El entorno no pudo ser más providencial. El Santuario, construido en 1915 como réplica del francés, es un remanso de paz rodeado de naturaleza. Los peregrinos pudieron rezar frente a la hornacina del retablo donde, desde septiembre de 2011, se registra el fenómeno de “La Imagen”, una manifestación que capta la atención de miles de fieles y que ayer fortaleció la fe de nuestros seminaristas antes de encarar las Altas Cumbres.
El balance de una semana de «locos hermosos»
Esta cuarta semana llega tras una etapa cargada de testimonios que han dado la vuelta a la Ciudad. Desde los días de lluvia en la pampa —vividos como una bendición para los campos— hasta el «desvío oportuno» que permitió a los jóvenes conocer el testimonio de un párroco enfermo. La peregrinación ha dejado de ser un simple trayecto para convertirse en una misión itinerante.

Tras el descanso en la estancia YUCAT y el paso por Villa María, donde recibieron el afecto de los fundadores en Leones, los diez seminaristas encaran ahora el descenso hacia Traslasierra. Saben que cada paso a 2200 metros de altura es una ofrenda por las vocaciones y por la paz.






