A poco de la llegada, monseñor Alejandro Musolino visitó a los peregrinos en el Parador El Cóndor

Nelson Santillan

Altas Cumbres, Córdoba – 16 de febrero de 2026 – En el tramo más exigente y simbólico de la travesía, los «Peregrinos de Esperanza» recibieron un regalo del cielo en medio de la inmensidad y el frío de las Altas Cumbres cordobesas. Monseñor Alejandro Musolino, obispo auxiliar de Córdoba, se hizo presente en el Parador El Cóndor, a 2200 metros sobre el nivel del mar, para alentar a los seminaristas de Fasta en sus últimos kilómetros hacia la meta.

Monseñor Alejandro Musolino junto al padre Andrés Quiroga

El encuentro, marcado por la sencillez y la fraternidad eclesial, fue relatado por el padre Andrés Quiroga, regente de la Fraternidad Sacerdotal: «Él sabía de nuestra peregrinación y nos había dicho que intentaría visitarnos. Así que llegó a donde estábamos y se quedó con nosotros una hora larga, donde compartimos una hermosa charla con los seminaristas y los curas. También unos buenos mates».

Un obispo cercano a los jóvenes

La presencia de Monseñor Musolino no fue solo protocolar; el obispo demostró un profundo conocimiento de la vida de nuestra Ciudad. Según comentó el padre Andrés, el prelado les dio su bendición y los felicitó efusivamente por la proeza: «Se alegraba mucho de nuestra peregrinación; además nos contó que había participado en la actividad de los jóvenes de Fasta en enero».

Este respaldo de la Iglesia local llega en un momento crucial, cuando el cansancio físico se hace sentir tras cuatro semanas de marcha, pero el espíritu se fortalece con el afecto de los pastores.

Sumando fuerzas para el tramo final

A medida que se acercan a Traslasierra, la columna de peregrinos no deja de crecer en número y en alegría. En estos últimos días, se han sumado a la marcha los padres Gregorio Álvarez, Andrés Yunes y Tomás Larrosa, reforzando el acompañamiento espiritual de los seminaristas.

Asimismo, milicianos de Córdoba y Tucumán ya se encuentran en la zona, integrándose a la caminata y compartiendo la mística de los kilómetros finales. La presencia de diversas generaciones de la Ciudad marchando juntas por las sierras es un testimonio vivo de la unidad de Fasta.

Mañana: El gran arribo a Villa Cura Brochero

Todo está preparado para el día de mañana, que marcará el final de esta histórica peregrinación de casi 800 kilómetros. Se prevé que una gran cantidad de milicianos se sumen a los últimos kilómetros antes de la entrada a la Villa Cura Brochero.

La llegada al pueblo del «Santo Gaucho» promete ser un momento de profunda emoción, donde se fundirán en un abrazo el esfuerzo de los seminaristas, las oraciones de la retaguardia y la intercesión de San José Gabriel del Rosario Brochero.

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