Buenos Aires – 26 de febrero de 2026 – Bajo un sol radiante y con el entusiasmo propio de los nuevos comienzos, ayer miércoles 25 de febrero se dio inicio oficialmente al ciclo lectivo 2026 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En este marco, las comunidades educativas de los colegios Fasta Catherina y Fasta San Vicente de Paul, de Villa Devoto, abrieron sus puertas para recibir a cientos de alumnos que regresan a las aulas con mochilas cargadas de sueños y uniformes impecables.
Como ha destacado la prensa nacional en estas últimas horas, el inicio de clases en la capital se desarrolló con total normalidad, marcando el pulso de una ciudad que recupera su ritmo habitual con el movimiento de guardapolvos y familias en las puertas de las instituciones.
Un reencuentro con sabor a familia
En el Colegio Catherina, el ingreso de los alumnos de los niveles inicial y primario fue una verdadera fiesta de abrazos y sonrisas. Los directivos y docentes recibieron a cada familia con el afecto que caracteriza nuestro estilo, recordando que cada ciclo que comienza es una oportunidad renovada para crecer no solo en conocimientos, sino en virtudes y amistad.
Por su parte, en el Colegio San Vicente de Paul, en el corazón de Villa Devoto, el inicio estuvo marcado por la alegría del reencuentro tras el receso estival. Tras las oraciones de inicio y el izamiento de la enseña patria, los alumnos ingresaron a sus salones listos para enfrentar los desafíos académicos de este 2026, bajo el lema del año que invita a vivir la «alegría como sal de nuestro estilo».
Preparados para la misión
Este comienzo de clases no es un hecho aislado. Como hemos compartido en días anteriores, los equipos docentes y directivos de la Red Educativa Fasta se han preparado intensamente durante todo el mes de febrero a través de jornadas de reflexión y capacitación.
La meta es clara: ofrecer una educación de vanguardia que combine la excelencia pedagógica con la formación integral del hombre nuevo. Mientras los medios nacionales reportan el inicio de actividades en todo el territorio porteño, en nuestros colegios se respira un aire de esperanza, confiando este año escolar a la protección de nuestros santos patronos.





