San Miguel de Tucumán – 4 de abril de 2026 – La comunidad de Fasta en Tucumán vivió una Semana Santa de especial intensidad espiritual gracias a la presencia y el acompañamiento de los seminaristas de la Fraternidad Sacerdotal. En un gesto de fraternidad y formación, los futuros sacerdotes se integraron a las celebraciones del Triduo Pascual, llevando el testimonio de su vocación al corazón del Jardín de la República.

El Padre Pedro Giunta, rector del Seminario de Fasta, destacó el propósito profundo de esta visita: «Hemos venido a Tucumán para compartir el Triduo Pascual con la comunidad de Fasta en este lugar. Lo hacemos para seguir concientizando a la Ciudad del regalo que significa tener un seminario. Queremos que los vean a los seminaristas, los conozcan y se impliquen afectivamente».

Hacia una verdadera «Cultura Vocacional»
Para el Padre Giunta, esta presencia no es solo un acompañamiento litúrgico, sino una pieza clave en la pedagogía de la Ciudad. «Todo esto colabora en la intensidad de la oración por ellos, en la plegaria por más vocaciones y en la disponibilidad para ayudar a la Casa de Formación en sus necesidades», explicó.
La visita se enmarca en las directrices actuales sobre la formación sacerdotal que insisten en generar una «cultura vocacional». Se busca crear un ambiente donde sea natural plantearse los interrogantes profundos de la vida y las vocaciones en la Iglesia. Además, el rector subrayó que esta experiencia «cualifica la formación de nuestros seminaristas en la dimensión comunitaria, cultural, pastoral y espiritual».
Herederos de una gran epopeya
Esta entrega de los seminaristas en Tucumán no es un hecho aislado, sino que se suma a la mística de una comunidad de formación que sabe de esfuerzos y grandes desafíos. Todavía resuena en la memoria de la Ciudad la histórica epopeya de los seminaristas que recorrieron 750 kilómetros a pie, uniendo la Basílica de Luján con el santuario del Cura Brochero.
Aquel sacrificio, que demostró la fortaleza física y espiritual de quienes se preparan para el sacerdocio, se traduce hoy en Tucumán en una cercanía pastoral sencilla pero profunda, acompañando el camino de la Cruz y la alegría de la Resurrección junto a las familias tucumanas.






