Un día después de su toma de posesión, la mandataria entregó simbólicamente su banda presidencial como ofrenda a la Virgen, patrona del país. El presidente del episcopado presidió la celebración.
Un día después de su toma de posesión, la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, asistió a una misa en la que encomendó su gobierno a Dios y a la Virgen de los Ángeles, patrona católica del país.
La misa, se llevó a cabo en la Basílica de los Ángeles, el principal templo católico del país y ubicado en la ciudad de Cartago, unos 25 kilómetros al este de San José, donde Fernández, con lágrimas en sus ojos, entregó su banda presidencial como ofrenda a la Virgen de los Ángeles.
«Esta celebración es un momento de fe y reflexión en el que encomiendo a Dios y a la Virgen de los Ángeles, patrona de Costa Rica, su intercesión por el pueblo costarricense y por mi gestión presidencial en este nuevo Gobierno», dijo Fernández antes de la celebración.
La Eucaristía, que tuvo lugar el 9 de mayo, estuvo a cargo de monseñor Javier Román, presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECR) y obispo de la provincia de Limón (Caribe), quien pidió «volver a reconocernos como hermanos» y trabajo conjunto entre las instituciones del Estado para construir «una sociedad más humana, justa y unida».
El obispo también elevó una oración para que el Espíritu Santo ilumine a quienes asumen responsabilidades de gobierno y les conceda «sabiduría para decidir, prudencia para escuchar y claridad para actuar pensando siempre en el bienestar de nuestro pueblo».
El prelado destacó la necesidad de impulsar una política más humana, comprometida con las realidades de las personas más afectadas por la crisis social y económica. Entre los desafíos mencionados señaló el avance de la violencia, la inseguridad, el narcotráfico y la crisis laboral que afecta a numerosas familias del Caribe.
«Detrás de cada despido hay hogares, niños, adultos mayores y personas que miran el futuro con angustia», manifestó el obispo. También pidió no ignorar el sufrimiento de quienes permanecen durante largos meses esperando una cirugía o tratamiento médico. «Las listas de espera son un dolor nacional y una herida al corazón», añadió.
Fortalecer la unidad nacional
El presidente de la CECR pidió fortalecer la unidad nacional y recordó que los desafíos sociales y políticos requieren esfuerzos compartidos. «Necesitamos redescubrir que seguimos siendo un solo pueblo», afirmó, al destacar la importancia del diálogo, el respeto mutuo y la cercanía con las personas. Finalmente, encomendó el nuevo periodo gubernamental y al pueblo costarricense a la protección de la Virgen de los Ángeles.
«Quisiera hacer un llamado sincero a la unidad nacional, que no significa pensar todos igual, sino aprender a caminar juntos buscando aquello que nos une como pueblo», concluyó el obispo.
Laura Fernández, una politóloga de 39 años y vecina de la ciudad de Cartago, es una ferviente católica y ello quedó demostrado el viernes en su ceremonia de investidura cuando un sacerdote hizo una oración casi al cierre del acto oficial. En su discurso de investidura, la mandataria también hizo alusiones a Dios y le pidió sabiduría y fortaleza para llevar adelante su trabajo.+






