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Por Matías Pérez Montiolo, responsable de la comunidad
Nos reunimos en la Parroquia Sant Félix Africano el Domingo 14 de Junio 2026, con la presencia de nuestro Presbítero David Pérez Pazo.
El P. David nos dió una reflexión formativa sobre la Plenitud de Ésta Vida, explicándonos todo su significado y contenido.

Las Tres Ideas Clave del Encuentro Comunitario sobre la Plenitud de la Vida
Durante el reciente encuentro de nuestra comunidad, se abordó un tema tan profundo como universal: la búsqueda de la plenitud en la vida. El Padre David Pérez nos guio a través de una reflexión que desafía nuestras concepciones habituales sobre la felicidad y el amor. A continuación, destacamos las tres ideas más trascendentes de su exposición:
1. *»El ser humano tiene una sed de felicidad y de infinitud que no puede ser saciada por realidades finitas: obras, logros, familia, afectos, resultados o respuestas de los demás. Todo eso puede ser bueno y valioso, pero no basta para dar descanso pleno al corazón.»*
Esta frase encapsula la inquietud fundamental del ser humano. A menudo, buscamos la plenitud en lo que hacemos, en nuestros éxitos o en las relaciones, pero el Padre Pérez nos recordó que nuestra sed de felicidad es infinita y, por tanto, ninguna realidad finita puede colmarla por completo. Es un llamado a reconocer que hay un anhelo más profundo que trasciende lo material y lo terrenal.
2. *»La gran noticia cristiana es que lo primero en la vida no es lo que hacemos, sino que hemos sido amados. Existimos porque fuimos amados. El amor de Dios es anterior a nuestras obras, incondicional y fiel.»*
Aquí reside el corazón del mensaje. Contrario a la lógica humana que a menudo condiciona el amor al mérito o al buen comportamiento, la charla enfatizó que nuestra existencia misma es un acto de amor divino. Fuimos amados antes de nacer, antes de cualquier acción, buena o mala. Esta verdad incondicional es la base de nuestra dignidad y el punto de partida para entender la verdadera fuente de la paz.
3. *»La felicidad no consiste primero en amar y ser amado, sino en ser amado y, como fruto del desbordamiento de ese amor recibido, poder amar. El amor que damos no nace de nuestras solas fuerzas, sino del amor de Dios derramado en nosotros.»*
Esta idea redefine la dinámica del amor y la felicidad. Nos invita a invertir la perspectiva: no es nuestro esfuerzo por amar lo que nos llena, sino el haber sido amados primero de manera desbordante. Es ese amor recibido, esa experiencia de ser amado incondicionalmente por Dios, lo que nos capacita y nos impulsa a amar a los demás, incluso a aquellos que no nos corresponden. La capacidad de perdonar y de amar al «enemigo» se vuelve posible no por nuestra fuerza, sino por el amor divino que fluye a través de nosotros.
Cebramos la Eucaristía compartiéndola con la Parroquia y presidida por nuestro Presbítero y Concelebrada por el Párroco P. Joaquim.
Posteriormente compartimos una comida a la canasta, se unieron cuatro feligreses de la Parroquia, las señoras Admiración, Janet, Flor y el Señor Francisco.
También se unieron el matrimonio Francisco Pena y Loli Pineda, ya han participado anteriormente en algunas otras convivencias, con buena unión comunitaria y disfrutando de esa fraternidad tan nuestra.






