«Terra Promesa» llegó a su fin: fogón tradicional, fe y paella comunitaria

Nelson Santillan

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CUENCA – El domingo 12 de julio concluyó de manera exitosa el Campamento nacional de Fasta España «Terra Promesa» en la provincia de Cuenca, dejando tanto en las agrupaciones menores como en la mayor un profundo sentido de gratitud y renovación espiritual tras tres días de intensa convivencia.

La noche del sábado se vivió uno de los momentos más emblemáticos y emotivos de la tradición fasteana: el gran fogón de campamento. En esta ocasión, las familias compartieron el fuego junto a las agrupaciones de las secciones menores, quienes llenaron la velada de risas y creatividad. Los niños y jóvenes de las categorías de Santos, Escuderos, Caperuzas, Herederas, Templarios y Adalides protagonizaron divertidos y trabajados sketches que reflejaron el espíritu alegre y misionero de la juventud.

Cierre litúrgico y almuerzo fraternal

La jornada del domingo comenzó con el trabajo en equipo para el desmontaje de las carpas y el orden del complejo de cabañas. Posteriormente, se realizó una búsqueda del tesoro organizada por el comando y, después, la comunidad se reunió para la formación final y la entrega de premios.

El campamento finalizó por todo lo alto con un almuerzo para grandes y chicos: una gran paella comunitaria cocinada por miembros de la agrupación mayor y voluntarios. Con este gesto de servicio y comunión, las familias de Madrid, Valencia y Barcelona se despidieron de Cuenca, fortalecidas en la fe y listas para continuar su labor en cada una de sus ciudades.

El Campamento

«Terra Promesa», invitó a los fasteanos a adentrarse en una profunda reflexión sobre la la Iglesia y el sentido de nuestra pertenencia. En su paso por el mundo, Cristo no buscó dejar monumentos materiales: no escribió un libro, no edificó una torre ni comandó ejércitos terrenales. El Señor fundó su Iglesia como misterio de comunión y salvación, y le envió el Espíritu Santo en Pentecostés para congregar a todas las naciones. Fasta es una de las barcas hacia la «Terra Promesa».

La Iglesia es, por tanto, el nuevo Pueblo de Dios en marcha; una comunidad que navega unida hacia la auténtica «Tierra Prometida» de la eternidad.

Es un barco más que navega en la inmensa flota eclesial. El Espíritu Santo se manifiesta en Fasta a través de un carisma propio y singular, un regalo divino para el servicio de toda la Iglesia: «Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; (…) a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común» (1 Corintios 12, 4.7). Ese carisma se vuelve visible e histórico en lo que llamamos nuestro Estilo.

El campamento corona un año de intenso trabajo apostólico y comunitario que ya se evidenció con un multitudinario y vibrante cierre de actividades. La jornada congregó a 130 jóvenes fasteanos que, junto a sus jefes y familias, colmaron el sábado de juegos, oración y el característico entusiasmo que define nuestro estilo de vida.

Este año, el campamento fue bautizado como «Terra Promesa», una expresión en lengua valenciana que se traduce como «Tierra Prometida». El nombre evoca la marcha del pueblo de Dios, la confianza en sus promesas y el espíritu de conquista que animó los 120 milicianos a adentrarse en los bosques conquenses para vivir una semana de profunda vida comunitaria, formación y campamentismo al amparo de la Virgen.

Días de aventura y actividades especiales

El ritmo del campamento no se durante toda la semana y las actividades de destreza y aventura al aire libre han marcado la agenda de los últimos días. Promediando el campamento, las secciones de Caperucitas y Herederas disfrutaron de una jornada a pleno sol realizando piragua y tiro con arco, poniendo a prueba su puntería y destreza en el agua.

El desafío náutico y deportivo se extendió, sumando también a las secciones de Escuderos mayores, Escuderos menores y Niños Santos, quienes compartieron momentos de gran camaradería y espíritu de conquista. Por su parte, los Adalides y Templarios sumaron una dosis extra de adrenalina al trasladarse a las zonas de ríos y cañones para realizar barranquismo, una experiencia de superación y trabajo en equipo en pleno contacto con la naturaleza conquense.

Concluyó de manera exitosa el Campamento nacional de Fasta España en la provincia de Cuenca, dejando tanto en las agrupaciones menores como en la mayor un profundo sentido de gratitud y renovación espiritual tras tres días de intensa convivencia.

Fuente: Gonzalo Gutiérrez y propias

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