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El sábado 26 de septiembre, la Capilla de Lourdes se vistió de fiesta y júbilo espiritual para celebrar en la vida pastoral de la comunidad de Fasta. En una conmovedora y solemne liturgia, dos jóvenes vinculados a la obra apostólica que se desarrolla en este templo recibieron los sacramentos de la iniciación cristiana: Juan de Jesús integró su vida a la Iglesia mediante el Santo Bautismo, mientras que Juan Ignacio confirmó su fe al recibir la plenitud del Espíritu Santo.

La Santa Misa estuvo concelebrada por los sacerdotes Juan Cruz Mennellini y Federico Rossini, quienes acompañaron a los jóvenes, a sus familias y a toda la comunidad apostólica en una jornada signada por la devoción, la alegría fraterna y el profundo sentido de pertenencia eclesial.

Un testimonio del trabajo apostólico
La celebración vivida el sábado no es un hecho aislado, sino el fruto maduro del silencioso, constante y ardoroso trabajo pastoral que Fasta lleva adelante en la Capilla de Lourdes. La labor de evangelización, la formación catequética y el acompañamiento cercano a las familias y a la juventud encuentran en estos momentos su razón de ser más profunda: conducir a las almas hacia el encuentro vivo con Cristo a través de los sacramentos.

El ambiente festivo y la masiva concurrencia reflejaron la vitalidad de una comunidad que acompaña activa y generosamente el crecimiento espiritual de cada uno de sus miembros. La presencia de los sacerdotes concelebrantes, junto al trabajo coordinado de los catequistas y laicos, dio testimonio de una Iglesia en salida, activa y comprometida con el anuncio del Evangelio en el territorio.

El Bautismo: puerta de entrada a la vida divina
Uno de los momentos de mayor emotividad en la celebración fue el rito bautismal de Juan de Jesús. Al derramar el agua bendita y pronunciar la fórmula trinitaria, la Iglesia no solo le dio la bienvenida a un nuevo miembro, sino que celebró el misterio mismo de la redención.

El Bautismo es el primero de todos los sacramentos, la puerta que abre el acceso a los demás sacramentos y a la vida en el Espíritu. A través de la regeneración por el agua y la palabra, la persona es liberada del pecado, renace como hijo de Dios por la gracia y queda configurada de manera indeleble con Jesucristo. Para Juan de Jesús, este hito marca el comienzo absoluto de una nueva existencia en comunión con Dios y con la Iglesia universal.

La Confirmación: el sello del Espíritu Santo para la misión
Por su parte, Juan Ignacio dio un paso decisivo en su madurez cristiana al recibir el sacramento de la Confirmación. Mediante la imposición de manos y la unción con el Sagrado Crisma, el joven confirmó y consolidó los compromisos asumidos en su Bautismo.
Si el Bautismo otorga el renacimiento a la vida divina, la Confirmación concede la plenitud y la fortaleza del Espíritu Santo. A través de este sacramento, los fieles reciben una efusión especial de dones —sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios— que los capacita para ser verdaderos testigos y apóstoles de Jesucristo en el mundo. Para Juan Ignacio, este sacramento representa la llamada a asumir un compromiso activo dentro de la comunidad, viviendo con valentía la fe y anunciándola en sus entornos cotidianos.
Alegría compartida: la cena comunitaria
Fiel a la tradición fraterna de Fasta, la vivencia litúrgica derivó de manera natural en un encuentro de convivencia. Tras la finalización de la Santa Misa, los asistentes se reunieron en una cálida cena comunitaria para festejar la gracia recibida por Juan de Jesús y Juan Ignacio.
Entre risas, testimonios y momentos de esparcimiento compartidos, la cena puso de manifiesto que los sacramentos no solo transforman el alma individual, sino que consolidan y fortalecen los lazos de la comunidad cristiana. La alegría de saberse hermanos en la fe y la gratitud por la obra que Dios realiza en medio de la comunidad de Lourdes signaron una velada inolvidable.
Con este hito de gracia, la Capilla de Lourdes y la comunidad de Fasta renuevan su misión de seguir siendo faro de formación, caridad y evangelización para todos aquellos que buscan la verdad y la plenitud en Cristo.







Muchas gracias por enviarnos estos lindo mensajes llenos de Paz, Espiritualidad, Comunión y Alegría. Oraciones y saludos para Uds.