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Sanar corriendo: la 3º edición de la carrera que transforma la fe, la salud mental y el deporte en Tucumán

Por Nelson Santillan5 min de lectura8 vistas
Sanar corriendo: la 3º edición de la carrera que transforma la fe, la salud mental y el deporte en Tucumán
Este 1º de noviembre se realizó en Tucumán la carrera Sanar organizada por jóvenes de Fasta junto al padre Tomás Larrosa

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En una mañana donde el movimiento física se entrelazó con el cuidado del alma, el Parque 9 de Julio de la ciudad de San Miguel de Tucumán fue escenario de la tercera edición de la Carrera Sanar, una iniciativa nacida en el seno de la comunidad y que busca tender puentes entre la prevención de las adicciones, el bienestar integral y el abordaje sin tabúes de la salud mental.

Organizada originariamente por un dinámico grupo de jóvenes del movimiento Fasta, la propuesta ha contado con el impulso fundamental y el liderazgo espiritual del Padre Tomás Larrosa (conocido popularmente como el Padre Tomy), quien junto a un equipo de voluntarios, instituciones locales e integrantes del ámbito de la salud, logró convocar a más de 550 participantes, superando ampliamente las expectativas de una convocatoria que no para de crecer.

Este 1º de noviembre se realizó la carrera Sanar
Este 1º de noviembre se realizó la carrera Sanar

Un crecimiento exponencial impulsado por la comunidad

Lo que comenzó hace tres años como una pequeña semilla de esperanza con tan solo 50 participantes en su primera edición (y 140 en la segunda) explotó en concurrencia este año. Con la meta inicial de alcanzar a unos 300 corredores, la convocatoria trascendió fronteras comunitarias hasta congregar a más de medio millar de tucumanos dispuestos a correr, caminar y, sobre todo, encontrarse.

Desde las 9 de la mañana, la emblemática zona verde de la capital tucumana se transformó en un espacio integral de contención y concientización. La jornada ofreció dos modalidades de participación: una prueba competitiva de 5 kilómetros —con cronometraje mediante chips y premiación por categorías— y una marcha participativa de 3 kilómetros, ideal para caminantes y familias.

Daniel Díaz Miranda, uno de los jóvenes organizadores de Fasta, expresó con emotividad el impacto de ver colmado el predio:

“Buscamos despertar en cada tucumano la esperanza de que nunca está solo. De repente la gente se copó, hubo muchas instituciones que nos acompañaron y terminamos siendo alrededor de 550 participantes… Había familias completas; el participante más grande tenía 87 años y el más chico apenas 6.”

El carácter inclusivo y comunitario se vio reflejado en la presencia de deportistas de elite locales corriendo a la par de pacientes del Hospital Obarrio, cuyos profesionales recomendaron la actividad como un pilar fundamental de sus terapias de rehabilitación y bienestar personal.

Escucha activa, pastoral y profesionales al servicio de la salud mental

Más allá de la línea de meta y la entrega de medallas, el verdadero corazón de la Carrera Sanar radicó en las carpas que bordearon el circuito. Entre las diversas carpas informativas y asistenciales, destacó el trabajo de la Pastoral de la Escucha, una iniciativa impulsada por la Iglesia donde personas capacitadas brindaron atención a quienes necesitaban desahogarse, conversar o manifestar situaciones de soledad y angustia.

A esta red de contención se sumaron:

  • Equipo de Psicólogos de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán: Ofreciendo consultas y orientación profesional gratuita.

  • Pastoral de la Esperanza (Arquidiócesis de Tucumán): Con folletería y abordaje enfocado en la prevención del suicidio.

  • Centros de rehabilitación y fundaciones: Brindando información directa sobre dónde recurrir ante cuadros de adicciones o crisis emocionales.

El pensamiento del Padre Tomás Larrosa: “Todos necesitamos sanar”

Para el Padre Tomás Larrosa, la iniciativa representa una oportunidad concreta para recuperar lo esencial de los vínculos humanos frente a un contexto social marcado por el aislamiento, la exigencia desmedida de las redes sociales y la pérdida del diálogo presencial.

En vísperas del evento, el sacerdote remarcó que la vulnerabilidad y la búsqueda de paz interior nos atraviesan a todos por igual, independientemente de si existe o no un diagnóstico clínico:

“Todos necesitamos sanar; no es solamente para la gente que tiene un diagnóstico de enfermedad o algo. Yo necesito sanar un montón de cosas, y entonces ahí estaré también para sanar. Entendemos que a través del hablar la persona que está padeciendo algo empieza a descargar y empieza a sanar.”

Analizando los problemas actuales que afectan a la salud mental —especialmente en la juventud—, el Padre Tomy advirtió sobre los riesgos del entorno virtual y la necesidad de volver a la vida sencilla de los afectos:

“Lejos de generar vínculos, lo tecnológico y lo virtual están generando encerramiento en nuestras formas de pensar, polarización y desconexión. Me parece que es central ir a los temas más importantes de la vida, soltar un poco lo superficial y concentrarse más en uno mismo, en la familia, en los amigos, en el núcleo de la vida cotidiana.”

El sacerdote puso además en relieve la importancia de que la idea haya brotado de los propios jóvenes de Fasta, resaltando su vocación de servicio y el esfuerzo ad honorem realizado para materializar el evento sin fines de lucro.

El deporte como medicina preventiva para el alma

La Carrera Sanar demostró que salir de casa, sentir el aire fresco, poner en marcha el cuerpo y compartir el espacio público son gestos de un profundo poder terapéutico. Frente a problemáticas complejas que afectan el entramado social, el evento dejó en claro que la salud mental debe ser asumida como un compromiso colectivo y comunitario.

Tras el rotundo éxito de esta tercera edición, los voluntarios de Fasta y la comunidad pastoral de Tucumán ya proyectan la edición del próximo año, con el firme propósito de instalar este evento como una fecha fija e ineludible en la agenda anual de la provincia. Porque, tal como resumió el equipo organizador al cierre de la jornada: más allá de las marcas y los tiempos deportivos, lo verdaderamente trascendente siempre será el encuentro, la fe y la sanación.

 

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