León XIV en Barcelona por Matías Pérez Montiolo: «El silencio imponente de rezar junto al Santo Padre»

Nelson Santillan

Por Matías Pérez Montiolo para hastadios.com (*)

Ayer martes tuvimos el inmenso regalo de recibir al Papa León XIV en Barcelona. Llegó a mediodía procedente de Madrid y la verdad es que fue una jornada muy intensa y llena de momentos emocionantes para nuestra Iglesia local. Para los que no pudisteis seguirlo al detalle, aquí os cuento cómo fue este día tan especial.

El Papa aterrizó en el aeropuerto de El Prat y, antes de ponerse en marcha hacia el centro, tuvo un detalle precioso: se acercó a la pequeña capilla del propio aeropuerto para rezar un rato en privado y bendecir el sagrario. Desde allí se trasladó directamente a la Catedral de Barcelona, donde lo esperaba el cardenal Juan José Omella rodeado de muchísimos fieles.

El Santo Padre comenzó rezando ante el Santísimo y luego presidió el rezo de la Hora Media. En su homilía, que empezó con unas cariñosas palabras en catalán, nos pidió a todos que seamos «constructores de unidad» y que trabajemos siempre por la concordia.

Al terminar, bajó a la cripta a rezar ante los restos de Santa Eulalia, saludó a los sacerdotes y se hizo una bonita foto de recuerdo con los seminaristas. Incluso rompió el protocolo saliendo a saludar a la gente que se agolpaba en la plaza.

Después de comer y descansar un poco en el Palacio Arzobispal, tuvo un rato muy cercano con los religiosos de la Orden de San Agustín, una congregación muy especial para él.

Pero, sin duda, el momento más multitudinario y emocionante del día llegó al caer la tarde en el Estadio Olímpico de Montjuïc. Unas 40.000 personas llenamos las gradas en un ambiente de auténtica fiesta y oración. El Papa recorrió el recinto en el papamóvil bendiciendo a un montón de niños y bebés, pero lo que de verdad nos encogió el corazón a todos fueron los testimonios de tres jóvenes que hablaron cara a cara con el Pontífice, compartiendo realidades muy duras de la vida actual:

• Un joven compartió cómo, tras buscar el éxito material y la imagen exterior, solo encontró un vacío inmenso, hasta que descubrió la fe y se bautizó esta pasada Pascua. El Papa, respondiéndole en catalán ante la ovación de todo el estadio, le recordó que Dios se hace presente en nuestra realidad diaria y que es necesario «cultivar espacios de silencio y leer el Evangelio».

• Una chica relató con muchísima valentía su problema de salud mental y cómo el Señor le dio una nueva oportunidad. El Santo Padre se mostró visiblemente conmovido y le dijo: «Me conmueve que tengas la fuerza de contarlo y que hayas abrazado esta segunda oportunidad que te ha dado el Señor».

• Otra joven puso sobre la mesa el drama de la violencia de género y los feminicidios. Ante esto, el Papa fue muy rotundo y directo al responderle que «debemos abordar todos la realidad dramática de la violencia contra la mujer», recordándonos que «no podemos atribuir a Dios lo que ha sido confiado a nuestra responsabilidad», concluyendo con un mensaje esperanzador de que el perdón es siempre un signo de la gracia divina.

Fue una vigilia preciosa, que combinó momentos de música, el paso de la Cruz y un silencio imponente para rezar juntos. El Santo Padre nos despidió a todos con su bendición, animándonos a no tener miedo y a mantener siempre encendida la llama de la fe en nuestro día a día. ¡Una jornada para dar muchas gracias a Dios!

(*) Responsable de la comunidad de Fasta Barcelona

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