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Barcelona / Mar del Plata – 11 de junio de 2026 – La histórica gira del Papa León XIV por España sumó un capítulo de altísima intensidad espiritual y comunitaria en el emblemático Monasterio de Santa María de Montserrat, santuario y corazón espiritual de Cataluña. Hasta allí peregrinaron miles de fieles para arropar al Sumo Pontífice, en un encuentro marcado por la devoción mariana y el llamado urgente a la unidad eclesial.
Entre los peregrinos que pudieron vivir de cerca esta Gracia se encontraba Gloria Luisa Castro Tamayo, miembro de la Ciudad Fasteana, quien compartió con Hasta Dios su testimonio cargado de emoción, oración y profunda renovación interior tras haber estado en presencia del Vicario de Cristo.
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Un carisma que toca el alma y confirma en la fe
«Primeramente gracias a Dios por darnos esta oportunidad de estar estos días con la presencia física y espiritual de nuestro Santo Padre», comenzó expresando Gloria Luisa, reflejando el sentir de los fasteanos que se movilizaron para los encuentros. «Aún con el corazón latiendo, os comparto mis momentos de oración y emoción. El Santo Padre, con su carisma y con su gran don de evangelizador, me tocó el alma y seguro a muchos de nosotros».
Para la fasteana, la experiencia superó cualquier expectativa y reconfirmó su fidelidad a la Iglesia:
«En sus momentos de compartir con su feligresía no hay ninguna duda que es el Sucesor de Pedro. Y creo firmemente que tiene el don necesario y en abundancia para llevar su rebaño con amor, confianza y con mucha fe. Dios Padre lo siga iluminando, su mente, su sabiduría, con abundantes bendiciones del Espíritu Santo para que siga cuidando el rebaño que le confió El Señor con mucha salud y bienestar, siempre buscando la paz, esa paz que tanto ansiamos el mundo entero».
Con la mirada puesta en el futuro apostólico de la jurisdicción, concluyó con un llamado a la constancia: «Sigamos adelante orando para que toda esta experiencia bonita y espiritual nos quede reflejada en nuestras mentes por todo el tiempo que nuestro Señor nos regala».

El mensaje del Papa en Montserrat: «Que la comunión sea más fuerte que cualquier división»
En perfecta sintonía con las vivencias de los fieles, las declaraciones del Papa León XIV durante su alocución en el monasterio benedictino —difundidas por los medios de la Santa Sede— dejaron una profunda huella doctrinal y pastoral. El Santo Padre centró su mensaje en la importancia de la fraternidad, la hospitalidad y la comunión eclesial como antídotos frente a un mundo fragmentado.
El Pontífice exhortó a la comunidad monástica y a los peregrinos a trabajar incansablemente para «que la comunión sea siempre más fuerte que cualquier división o particularismo». En sus palabras, el Papa recordó que los santuarios marianos como Montserrat deben ser «laboratorios de paz y de acogida», espacios donde cada persona, sin importar su procedencia o su historia, pueda sentirse verdaderamente en casa y partícipe de una misma familia.
Frente a la célebre imagen de la Moreneta (la Virgen de Montserrat), León XIV invitó a los presentes a renovar su confianza en el amparo de la Madre de Dios, señalando que la verdadera devoción mariana se traduce en gestos concretos de reconciliación y en la capacidad de escuchar y caminar junto al hermano.






