Por Juan Carlos Bilyk
El tema de si Dios es o no Todopoderoso (u Omnipotente) siempre ha causado polémica entre creyentes y descreídos.
Los planteamientos adversos a un Dios Todopoderoso vienen sobre todo por el lado de querer desafiar a Dios a que haga algo de una manera y a la vez de otra, poniendo a prueba su omnipotencia. Quién no ha sido interpelado alguna vez con una pregunta del tipo: “¿Puede Dios crear una piedra que no puede levantar?”, o “¿puede hacer Dios que llueva sin llover?”.
Pero ¿qué opinaría quien hace un planteo como esos si uno por su parte le dijese que está sentado y al mismo tiempo parado? O si se le dijese: “Acabo de dibujar un perfecto círculo cuadrado”.
Escribía Clive S. Lewis que “la omnipotencia divina significa un poder capaz de hacer todo lo intrínsecamente posible, no lo intrínsecamente imposible. Podemos atribuir milagros a Dios, pero no debemos imputarle desatinos. Eso no significa poner límites a su poder (…) Las combinaciones disparatadas de palabras no adquieren súbitamente sentido por anteponerles la expresión «Dios puede». En cualquier caso, sigue siendo cierto que para Dios son posibles todas las cosas, pero lo intrínsecamente imposible no es una cosa, sino una «no entidad». Realizar dos alternativas que se excluyen mutuamente no es más posible para Dios que para la más débil de sus criaturas. Y ello no porque su poder encuentre obstáculo alguno, sino porque un sinsentido no deja de ser sinsentido por ponerlo en relación con Dios” (1).
Miren el ejemplo de santo Tomás: “Que lo blanco es negro jamás puede ser verdad” (2). Algo verdaderamente muy obvio.
Entonces, cuando afirmamos que Dios es Todopoderoso, no queremos decir que pueda hacer cualquier cosa imaginable pero intrínsecamente absurda. La razón humana rechaza de plano esas expresiones sobre cosas que son y no son al mismo tiempo, o de cosas que son una y otra distinta a la vez (la filosofía responde a esto con el “principio de no contradicción” = Nada puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto). Es inútil ponerse a discutir cuestiones así. El padre Leonardo Castellani cortaba en seco cualquier intento semejante: “Hay cosas que no pueden ser, y por lo mismo que no pueden ser, no son” (3).
Y santo Tomás, por su lado, cerraba el tema con suprema tranquilidad: «Es más correcto decir: “No puede ser hecho”, que decir: “Dios no puede hacerlo”» (4).
——————————————————————————
(1) Clive S. Lewis; El problema del dolor, cap. 2 (el autor de las populares “Las Crónicas de Narnia” habla de “desatinos”, “disparates” y “sinsentidos”, o sea, ridiculeces).
(2) S Th I c.14 a.13
(3) Leonardo Castellani; Las muertes del padre Metri; Biblioteca Dictio, 1978, p. 171
(4) S Th I c.25 a.3






