Kinshasa, República Democrática del Congo – 18 de marzo de 2026 – Hay un clima de profunda alegría y satisfacción en la comunidad de Fasta en Kinshasa. El Colegio ha obtenido el segundo puesto en el examen anual que la Arquidiócesis de Kinshasa realiza a sus instituciones afiliadas, consolidándose como un referente de excelencia académica en una de las ciudades más vibrantes y desafiantes del continente africano.
La Arquidiócesis de Kinshasa, una de las jurisdicciones eclesiásticas más grandes del mundo con millones de fieles, organiza cada año esta evaluación a través de la Coordinación de las Escuelas Privadas Católicas. En un universo de más de 200 colegios, alcanzar el podio es un logro extraordinario que llena de esperanza el futuro de la misión.
Rendimiento que inspira
Aimerance Phoba, representante legal adjunta del colegio, explicó que la institución participa de este certamen desde hace tres años con resultados siempre ascendentes. «Este año estamos muy contentos porque participaron tres grados: 42 niños de tercero, 40 de cuarto y 36 de quinto. Algunos de ellos han obtenido el 100 % de la calificación», detalló con orgullo.
Este desempeño es un motor para lo que viene. «Es algo muy inspirador porque el año que viene ya tendremos 6º grado y los alumnos tendrán que rendir el examen del Estado. La perspectiva es que mantengan este nivel para ese gran desafío», agregó Aimerance.
Por su parte, Daniel Medina, representante legal, subrayó el valor de este reconocimiento considerando el contexto de la capital congolesa, una metrópoli que supera los 17 millones de habitantes y donde los recursos suelen ser limitados. «Hace tres años que estamos ubicados dentro de los diez primeros y este año quedamos en segundo lugar. Para nosotros, con tan poca experiencia, tan pocos recursos y siendo tan nuevos, es una noticia maravillosa», afirmó Daniel.
Aumenta la tarea apostólica
Pero el éxito académico no camina solo; es el reflejo de una comunidad viva que crece en su fe. Daniel Medina recalcó que, a la par del crecimiento escolar, «cada vez se suma más gente pidiendo los sacramentos, bautismos y comuniones, incorporándose con entusiasmo a la catequesis».
Este dato es fundamental para la Ciudad, ya que el colegio se convierte en la puerta de entrada para una vida espiritual plena en el corazón de África. Daniel también aprovechó para reconocer el esfuerzo incansable de la comunidad: «Este resultado es importante para que se valore el gran trabajo que hacen Aimerance, el director y todos los docentes, alumnos y colaboradores. Gracias a ellos, hoy tenemos uno de los mejores colegios de Kinshasa».
El Colegio de Fasta en Kinshasa no solo enseña letras y números; está formando a los futuros protagonistas de una nación, brindándoles herramientas de excelencia bajo la luz del Evangelio. En una ciudad que nunca duerme, la pequeña luz de nuestra comunidad brilla hoy más fuerte que nunca.





