MAGISTERIO DEL FUNDADOR (VI)
En consonancia con la reciente encíclica Magnifica Humanitas de S.S. León XIV, nos pareció conveniente presentar unos extractos del discurso de inauguración que Fr. Dr. Aníbal E. Fosbery O.P., el día 30 de abril de 1984, como Rector de la Universidad del Norte Santo Tomas de Aquino (UNSTA, en San Miguel de Tucumán), expuso con ocasión del 1º Simposio Internacional sobre Informática y Educación, ante un calificado auditorio conformado por rectores de distintas universidades de Europa y Latinoamérica (entre otros importantes asistentes) (1).
Queremos hacer notar el año que se produjo esto (¡1984!), y cómo estas palabras del Padre Fundador siguen vigentes, actuales, y reclaman esmerada atención y dedicación, sobre todo a quienes están inmersos en la misión educativa.
INFORMÁTICA Y EDUCACIÓN
Estoy persuadido que, tomada en cuenta la situación real por la que atraviesan las jóvenes generaciones, sometidas a la omnipresencia de la comunicación; manteniendo relaciones normales y concretas con toda una gama de dispositivos electrónicos miniaturizados; a nosotros los adultos no nos queda más que hacer un gran esfuerzo para introducir estas técnicas poderosas de comunicación y poderlas ofrecer a una “nueva generación que se siente completamente a gusto y confortable en la era de la computación” (2)
Casi sin darnos cuenta se ha producido una formidable revolución cultural de la cual, nosotros, los adultos, con vocación de educadores, nos sentimos protagonistas a medias. Hemos sido superados por nuestro propio tiempo.
Antes, toda persona se moría en la misma sociedad en la cual nacía y se formaba; nosotros sabemos que vivimos en una sociedad distinta a la de nuestro nacimiento y nos moriremos, Dios mediante, en otra que no será igual.
Desde esta perspectiva, el cambio, en la moderna sociedad informatizada, ha quebrado los módulos pedagógicos de la transmisión de conocimientos, no solo en cuanto al lugar: escuela – familia, sino en cuanto al tiempo real de dedicación que no está reglado por un código sistemático; a la fuente de obtención de datos, que no es estática sino agresiva, efímera, superficial, sensacional y hasta caótica; los jóvenes así sometidos a esa información suelen decir que “están en el ruido”; y en cuanto al programa educativo que está presente en todas las alternativas de sus vidas “cotidianas” y en los automatismos del hogar generando propios y particulares modos de ser, comportamientos y códigos de comunicación. En todo caso, y en el mejor de los casos, la escuela se ve obligada a compartir el monopolio educativo con las instituciones encargadas de la comunicación.
Esta situación de cambio institucionalizado produce, además, una doble fractura en la transmisión del conocimiento: hacia atrás por la dificultad de adecuación de los agentes de la educación – maestros, familia – para una adecuada y autorizada transmisión. Se quebranta la TRADITIO y con ella la posibilidad de fundamentar VALORES; hacia adelante, se quebranta la CERTEZA ya que es casi imposible augurar probabilidades.
En el fondo, queda dañada la base de sustentación que sostenga valores y genere esperanzas (…) La informática forma parte de un proceso más general que condiciona la vida actual de las sociedades de comunicación o de la sociedad informatizada.
Para nosotros el desafío intenta no sólo reflexionar sobre el modo técnico de relacionar la informática con la educación, si no, y lo que es mucho más importante, a expresar de alguna manera la distribución de responsabilidades que a ellas – informática y educación- les compete.
Por eso entendemos que la temática misma del Simposio apunta a una problemática primariamente PEDAGÓGICA, pero con derivaciones insoslayables de orden ético, antropológico y epistemológico.
La conciencia educativa tiende, en razón de los problemas ligeramente descritos, a abordar como objetivo adecuado a su finalidad la FORMACIÓN INTEGRAL DE LA PERSONA. Nada más lejos de la tarea educativa actual, que la identificación de la EDUCACIÓN con la mera instrucción que se funda en una información equivalente a ERUDICIÓN.
El sabio de hoy no podrá ser más el erudito del positivismo decimonónico. Quizá esté más cerca de aquel ideal que el Estagirita definía al asignar al SABIO la egregia y sublime misión de ORDENAR: “Sapientis est ordinare” (3); ordenar, es decir, intentar que las cosas tengan o logren una recta disposición hacia sus fines. Esta tarea requiere un espíritu que vitalice y; recree la realidad que el dominio de la ciencia y de la técnica ponen a nuestra disposición, pero, a partir de un “para qué” que supere el mero eficientismo o el mero utilitarismo, rescatando al hombre, a todo el hombre, y a todos los hombres como creaturas hechas a imagen y semejanza de Dios.

Este espíritu permitirá transitar los caminos de la creatividad para poder armonizar e integrar informática y educación.
La informática es creatividad para la educación si posibilita un libre juego de relaciones entre los datos que se manejan. Esos datos pueden ser elementos individuales, complejos de tales elementos, o procesos organizados (es decir: sistemas asumibles como subsistemas).
La informática ha venido a potenciar ese libre juego relacional al manifestar su capacidad de obtención, acumulación, plasmación y difusión de los datos de información. Hay gracias a ella una formidable capacidad receptiva; una potenciación para la agregación de datos y para la sistematización o configuración de juegos de relaciones como así también para la difusión o capacidad de devolver la información. Desde ella se conjuga:
- información, o sea datos, elementos, complejos, procesos con
- tecnología, o sea, maquinación, computación: y
- ciencia, o sea organización disciplinaria: sistematización.
Pero esto no se puede lograr sin una posibilidad real, por parte de la escuela y los educadores, de invadir el ámbito propio de este “hombre nuevo”, de la sociedad informatizada, modelado con características peculiares en sus hábitos lógicos, en su universo afectivo, en sus actitudes críticas, en su mundo imaginario, en sus destrezas técnicas y en sus comportamientos. Por eso el desafío es primariamente pedagógico y desde allí, apuntamos a lo antropológico, a lo ético, a lo epistemológico (…) Se hace imprescindible, además, la incorporación de valores éticos que permitan espiritualizar la cultura y los comportamientos individuales y sociales, por medio de un idealismo fundado en la pureza de nuestras convicciones. Se trata de instaurar y afirmar con una certeza que no es ni física ni técnica ni instrumental, ni matemática. Es moral. La fuerza de la CERTEZA MORAL a la que nuevamente hay que vigorizar y resucitar, para que a partir de allí el hombre pueda llegar a la posesión de los valores trascendentes y superiores que le ayuden a bien vivir interpretando y dando un sentido finalístico a su vida.
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- Fosbery A.E.; Consideraciones diversas sobre la Universidad; MDA; 2024, págs. 169-180
- Kemeny, J.G.; The case of computer literacy; American Academy of Arts and Sciences; 1983
“Propio del sabio es ordenar” (Aristóteles; Metaphysica, A, 2)





