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San Antonio (Estados Unidos) / Mar del Plata – 13 de junio de 2026 – La Iglesia universal y la Ciudad Miliciana celebran hoy un acontecimiento de profunda trascendencia espiritual y pastoral. En la mañana de este sábado 13 de junio, en la Parroquia de San Marcos Evangelista, el obispo diocesano de San Antonio, Monseñor Gustavo García Siller, confirió el Orden Sagrado en el grado de diaconado permanente al fasteano Ángel Ramírez, miembro activo de los Grupos de Oración y Formación de Fasta en Texas.
La solemne celebración litúrgica contó con la presencia de la feligresía local y de la comunidad fasteana, quienes acompañaron al nuevo diácono en este paso definitivo de entrega. Un momento de particular emotividad y significado eclesial se vivió junto a su esposa, Nubia Ramírez, quien lo acompañó activamente a lo largo de todo el camino de discernimiento y exigente preparación teológica, y que hoy, según el rito, prestó su conformidad para que su esposo asuma este ministerio al servicio del altar.

Un hito histórico para la Ciudad
Para Fasta, la ordenación de un miliciano como diácono permanente reviste una importancia que impacta directamente en el corazón de su misión fundacional. En primer lugar, este hecho constituye un testimonio concreto y visible del cumplimiento del carisma eclesial de Fasta: la santificación del laicado y la inserción de los valores del Evangelio en las realidades temporales. El diaconado permanente, que une de manera indisoluble la vida familiar, profesional y el ministerio sagrado, encarna perfectamente el ideal de Fasta.
Que un miembro surgido de los Grupos de Oración y Formación locales asuma el ministerio del servicio, la palabra y la caridad formaliza y profundiza el compromiso de la institución con las iglesias particulares donde se encuentra inserta. El Diácono Ángel se convierte así en un puente vivo entre el carisma de la Ciudad y la estructura diocesana de San Antonio.

El llamado a la fidelidad y al servicio
Durante su homilía, Monseñor Gustavo García Siller recordó las exigencias del ministerio diaconal en el mundo contemporáneo, exhortando al nuevo ordenado a configurar su vida con Cristo Servidor. El obispo destacó que el diácono está llamado a ser un servidor de la liturgia, de la palabra de Dios y, de manera prioritaria, de la caridad en las periferias existenciales de la sociedad.
Con el corazón encendido y en actitud de humilde acción de gracias, la comunidad de Fasta en todo el mundo eleva sus oraciones por el ministerio del Diácono Ángel Ramírez, pidiendo al Señor de la Mies que sostenga su fidelidad, bendiga su hogar junto a Nubia y fecunde su labor evangelizadora en tierras texanas.






