«De Tomás a vos»: sobre el conocimiento, programa completo

Nelson Santillan

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En un mundo fascinado —y por momentos abrumado— por el avance de los algoritmos y la Inteligencia Artificial, cabe hacerse una pregunta fundamental pero pocas veces planteada: ¿Qué es verdaderamente conocer?

Para abordar esta cuestión, el programa radial De Tomás a Vos (transmitido por Voz Radio 103.7 FM en Bariloche) contó con la participación del Lic. Juan Ignacio Fernández Ruiz, profesor e investigador tomista, quien ofreció una profunda reflexión filosófica sobre la naturaleza de la inteligencia humana, el conocimiento de Dios y los límites de la tecnología actual.

Conocer no es procesar datos: es un acto de vida

En la era digital suele compararse la mente humana con un procesador o una computadora. Sin embargo, como bien recordó Fernández Ruiz siguiendo la tradición de Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, el conocimiento no es una operación mecánica ni informática, sino un acto vital.

«El conocimiento es vida», remarcó el filósofo. A diferencia del alimento material —que al comerlo se destruye para transformarse en nosotros—, cuando conocemos una realidad, esta ingresa en nuestro interior sin destruirse. Nos volvemos, de alguna manera, aquello que conocemos, pero enriqueciendo nuestra alma sin alterar las cosas del mundo exterior.

Este principio inmaterial y transformador del alma humana demuestra que la inteligencia no es un simple cálculo de probabilidades, sino una apertura al ser y a la verdad.

Los mitos actuales: Inteligencia Artificial e inteligencias múltiples

Uno de los momentos más candentes de la entrevista fue el debate sobre la llamada Inteligencia Artificial (IA). ¿Puede una máquina pensar en el sentido estricto?

La respuesta desde el realismo filosófico es contundente: no.

  • El cálculo no es comprensión: La IA es una herramienta extraordinaria para simular procesos discursivos y calcular datos a gran velocidad, pero carece de la facultad propia del intelecto: el entender (intus legere, o «leer por dentro») la esencia de las cosas.

  • Sin voluntad ni afecto: En el ser humano y en la creación divina, a todo conocimiento le sigue un afecto o un acto de la voluntad. Un algoritmo no ama, no busca el bien ni posee conciencia de su propia existencia.

Del mismo modo, al abordar la teoría contemporánea de las «inteligencias múltiples», el especialista aclaró que, desde la perspectiva tomista, la inteligencia es una sola facultad, aunque capaz de desplegar múltiples hábitos o virtudes intelectuales (artísticas, matemáticas, sociales) que orientan a la persona según su vocación.

Del descubrimiento de la realidad a la luz de Dios

Frente a las corrientes modernas que afirman que la realidad es una «construcción» de la mente o una mera interpretación subjetiva, el pensamiento tomista rescata la humildad del realismo: el conocimiento humano no inventa la realidad, la descubre.

Esta capacidad de penetrar las cosas, de admirar el universo y de reconocernos a nosotros mismos como seres conscientes, no es una coincidencia evolutiva. Es un destello de la causa primera.

Citando el Salmo 4 («Sellada está sobre nosotros la luz de tu rostro, Señor»), se concluyó que la razón humana es una participación de la misma luz con la que Dios creó el universo. La vida y la luz están intrínsecamente unidas: revalorizar la inteligencia humana es, en última instancia, defender la dignidad de la persona creada a imagen y semejanza de Dios.

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