Reacciona a esta noticia:
La comunidad de San Antonio se unió a los festejos de la Ciudad Miliciana para dar gracias y pedir por la comunión de toda la institución, en el día de Santo Domingo.
SAN ANTONIO, TEXAS / Redacción Hastadios — La alegría de la fiesta de Santo Domingo de Guzmán y se vivió con especial fervor San Antonio. Los Grupos de Oración y Formación (GOF) se reunieron para celebrar al Santo Patriarca en un clima de profunda fraternidad, oración compartida y acción de gracias.

La jornada fue una verdadera fiesta de la fe en la que los participantes pusieron a los pies del Santo fundador de la Orden de Predicadores la vida de sus familias y el caminar de la comunidad local.
Rosario Hidalgo, referente de los GOF en San Antonio, expresó con entusiasmo el sentido del encuentro: «Festejamos en comunidad a nuestro querido Santo Domingo de Guzmán, pedimos por la unión de la Ciudad Miliciana, dimos gracias por tantas bendiciones y las necesidades de la comunidad».

Encuentro y comunión con el mensaje del Padre César
Esta celebración en suelo tejano se dio en estrecha sintonía con el mensaje que el Presidente de Fasta, César Garcés, dirigió a toda la Ciudad Miliciana con motivo de la solemnidad del Santo Dominico.
En su misiva fraterna, el Padre César instó a los milicianos a «renovar nuestra identidad dominicana» y a dejarse conducir por el ejemplo de un santo que «supo contemplar profundamente el misterio de Dios para anunciarlo con alegría, inteligencia y misericordia».

La petición por la unión de la Ciudad Miliciana manifestada en San Antonio refleja el espíritu expresado por el Presidente de Fasta, quien animó a vivir la vocación dominicana en profunda comunión: «La misión que el Padre Fosbery recibió de la Orden y nos transmitió continúa hoy en cada uno de nosotros, llamados a ser discípulos y apóstoles con espíritu dominicano».
Con la mirada puesta en el testimonio de Santo Domingo y el legado del Fundador, la comunidad de los GOF en Texas renovó su ardor apostólico, demostrando que, sin importar las distancias geográficas, la Ciudad Miliciana late a un mismo ritmo y en un mismo corazón evangelizador.






