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En este 8 de agosto, día de la festividad de Santo Domingo de Guzmán, el Presidente de Fasta dirigió un mensaje a toda la Ciudad Miliciana para agradecer el don del Santo Patriarca e instar a vivir la predicación con ardor apostólico y fidelidad al carisma fundacional.
Por Redacción Hastadios | 8 de agosto de 2026
BUENOS AIRES — En el día de la solemnidad de Santo Domingo de Guzmán, el Presidente de Fasta, Presbítero César Garcés Rojas, dirigió una carta fraterna a los miembros de la Ciudad Miliciana. En su mensaje, el sacerdote invitó a dar gracias a Dios por la vida del fundador de la Orden de Predicadores y renovar con entusiasmo la vocación evangelizadora en la cultura contemporánea.
Garcés Rojas resaltó que Santo Domingo fue «un hombre enamorado de Cristo y apasionado por la Verdad», quien supo contemplar el misterio divino para anunciarlo con alegría, inteligencia y misericordia. Según señaló el Presidente de Fasta, la auténtica predicación cristiana nace de un corazón centrado en la oración, el estudio, la comunión fraterna y el testimonio en la sociedad.
La nota completa:
Buenos Aires, 8 de agosto de 2026
Queridos hermanos:
En este día en que la Iglesia celebra a nuestro Padre Santo Domingo, quiero llegar a cada comunidad de nuestra Ciudad Miliciana para saludarlos con afecto fraterno y dar gracias a Dios por el gran don de este santo, cuya vida sigue iluminando el camino de nuestra vocación y misión.
Santo Domingo fue un hombre enamorado de Cristo y apasionado por la Verdad. Supo contemplar profundamente el misterio de Dios para anunciarlo con alegría, inteligencia y misericordia. Nos enseñó que la predicación nace de un corazón que reza, que estudia, que vive en comunión y que sale al encuentro de las personas para llevarles la esperanza del Evangelio.
En este tiempo particular que vive Fasta, sentimos con renovada fuerza que el Señor nos invita a profundizar nuestra identidad dominicana. El camino que estamos recorriendo es una gracia que nos llama a redescubrir nuestras raíces y a vivir con mayor conciencia el legado recibido de nuestro Fundador. Queremos renovar nuestra filiación espiritual a Santo Domingo y dejarnos conducir por su ejemplo para servir mejor a la Iglesia y al mundo.
También nuestro tiempo necesita predicadores. Hombres y mujeres que, desde cada comunidad, anuncien con la palabra y con el testimonio que Cristo es la respuesta a las esperanzas más profundas del corazón humano. La misión que el Padre Fosbery recibió de la Orden y nos transmitió continúa hoy en cada uno de nosotros, llamados a ser discípulos y apóstoles con espíritu dominicano.
Los invito, entonces, a vivir esta fiesta con un corazón agradecido. Que renovemos nuestro amor por la oración, el estudio, la vida fraterna y el ardor apostólico; que pidamos la gracia de crecer en humildad, en búsqueda sincera de la verdad y el compromiso para la misión donde el Señor nos envíe.
Que María Santísima, Nuestra Señora del Rosario, a quien Santo Domingo amó profundamente, nos sostenga en este camino. Y que nuestro Padre Santo Domingo interceda por toda la Ciudad Miliciana para que permanezcamos siempre fieles al carisma recibido y seamos instrumentos de esperanza para la Iglesia y para el mundo.
Con mi bendición sacerdotal, los saludo con profundo afecto en Cristo Nuestro Señor.
¡Feliz fiesta de Santo Domingo de Guzmán para todos!
¡A tus órdenes! .






