Reacciona a esta noticia:
En una emotiva ceremonia celebrada este sábado 8 de agosto en la capilla del colegio Fasta Catherina, los jóvenes seminaristas dieron un paso importante en su camino hacia el sacerdocio, en el día de la festividad del Santo Patriarca.
BUENOS AIRES / Redacción Hastadios — La Fraternidad Sacerdotal de Fasta y toda la Ciudad Miliciana vivieron una tarde de profunda gracia y júbilo apostólico. Este sábado 8 de agosto, coincidiendo providencialmente con la fiesta de Santo Domingo de Guzmán, los seminaristas Matías Conti y Francisco Volpe recibieron los ministerios del Lectorado y el Acolitado, respectivamente.

La Sagrada Eucaristía tuvo lugar en la capilla del colegio Fasta Catherina, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y contó con la participación de sacerdotes, formadores, familiares y miembros de la comunidad que se acercaron para acompañar a los seminaristas en este hito de su respuesta a la vocación.

La celebración fue presidida por el Padre Andrés Quiroga, Regente de la Fraternidad Sacerdotal de Fasta, quien confirió las sagradas intenciones y animó a los jóvenes a configurar sus corazones con el de Cristo Maestro y Servidor.

Pasos en la formación sacerdotal
La colación de estos ministerios representa un paso de enorme relevancia en la maduración espiritual, teológica y pastoral del seminarista:
-
El Lectorado (otorgado a Matías Conti): instituye al seminarista como servidor de la Palabra de Dios. Su misión prioritaria será proclamar las Escrituras en la liturgia, instruir a los fieles en la fe y meditar la Biblia con asiduidad para encarnar la Verdad que está llamado a anunciar.
-
El Acolitado (otorgado a Francisco Volpe): confiere el servicio directo al altar y la ayuda al sacerdote y al diácono en las acciones litúrgicas, además de la distribución de la Santa Comunión. Este ministerio lo invita a profundizar de manera especial en el misterio de la Eucaristía y a ofrecerse en servicio a los más necesitados y enfermos de la comunidad.

En el día de Santo Domingo de Guzmán
Recibir estas tareas de la Iglesia precisamente este sábado 8 de agosto le otorgó un marco carismático inolvidable a la ceremonia. En la festividad del Padre Santo Domingo —ejemplo perenne de contemplación, amor a la Palabra de Dios y celo por las almas—, la entrega de los ministerios fortalece la identidad dominicana que anima la formación sacerdotal en Fasta.

Entre oraciones y muestras de afecto fraternal, la comunidad dio gracias a Dios por la generosidad de Matías y Francisco, encomendando su fidelidad a la intercesión de Nuestra Señora del Rosario para que sigan configurándose con el Corazón de Jesús, Buen Pastor.






