León XIV

Guzmán Carriquiry sobre la visita de León XIV a Uruguay: «actualizará las raíces católicas del país»

Por Nelson Santillan6 min de lectura0 vistas
Guzmán Carriquiry sobre la visita de León XIV a Uruguay: «actualizará las raíces católicas del país»

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A una semana del viaje de Papa León XIV, conversamos con el exsecretario de la Pontificia Comisión para América Latina y exembajador de Uruguay ante la Santa Sede: «Los pueblos estarán llamados a una unidad que supere las polarizaciones políticas, a veces mezquinas». Sobre la visita al país situado a orillas del Río de la Plata, afirma: «Será muy importante para la Iglesia, que deberá reavivar la evangelización frente a una libertad que ha perdido su arraigo en los valores».

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

Los pueblos latinoamericanos han acogido siempre a los sucesores de Pedro «con los brazos abiertos, con afecto y con devoción». Así lo recuerda el doctor Guzmán Carriquiry, convencido de que el primer viaje apostólico del Papa León XIV a América Latina será mucho más que una visita a tres países: Uruguay, Argentina y Perú. Del 6 al 17 de noviembre, el Pontífice se encontrará con una Iglesia y unos pueblos llamados a renovar su esperanza, reavivar su fe y afrontar los desafíos sociales que atraviesan el continente.

León XIV
León XIV

En la antesala de esta peregrinación, Carriquiry, profundo conocedor de la realidad latinoamericana y de la Santa Sede, comparte su mirada sobre el significado de un viaje que tendrá en Uruguay una etapa de especial resonancia. Uruguayo, exsecretario de la Pontificia Comisión para América Latina y embajador de su país ante la Santa Sede hasta 2025, considera que la elección del país no es arbitraria: el Papa comenzará su recorrido por una tierra donde la tradición católica hunde sus raíces en los orígenes mismos de la nación.

La Virgen de los Treinta y Tres, en el corazón de la patria

El 8 de noviembre, León XIV presidirá una celebración eucarística en Florida, junto al Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay. La pequeña imagen mariana, de tradición guaranítica, ocupa un lugar singular en la memoria espiritual y nacional de los uruguayos.

Su historia está vinculada al proceso de emancipación del país. Según evoca Carriquiry, la imagen acompañó a los protagonistas de la gesta independentista y estuvo presente en los acontecimientos de 1825, cuando los Treinta y Tres Orientales emprendieron su lucha y se proclamó la independencia. Desde entonces, generación tras generación, la Virgen se convirtió en una presencia entrañable para el pueblo uruguayo.

«Desde entonces, la Virgen de los Treinta y Tres, una preciosa invocación, ha acompañado la historia de los uruguayos», señala.

Para el entrevistado, que el Papa comience su visita latinoamericana ante esta advocación constituye una ocasión extraordinaria para recuperar una memoria que forma parte del patrimonio espiritual del país. No se trata únicamente de volver la mirada al pasado, sino de permitir que esa historia vuelva a interpelar el presente y suscite nuevas preguntas sobre la fe.

Uruguay, el desafío de una Iglesia pequeña y libre

La visita papal pondrá también de relieve una realidad particular dentro del panorama latinoamericano. Uruguay es uno de los países más secularizados de la región, como resultado de un proceso histórico que, desde finales del siglo XIX y comienzos del XX, estuvo marcado por una fuerte secularización y por una progresiva separación entre la vida pública y la tradición religiosa.

Carriquiry considera que este proceso no solo debilitó la presencia institucional de la Iglesia, sino que también fue sofocando las inquietudes religiosas en amplios sectores de la sociedad, especialmente entre las clases populares.

En este contexto, recuerda una expresión del cardenal Daniel Sturla sobre la Iglesia en Montevideo: «Mi Iglesia de Montevideo es una Iglesia pobre, libre, pequeña, muy pequeña, muy pequeña».

La imagen expresa la fragilidad de una comunidad que debe anunciar el Evangelio en una sociedad donde la práctica religiosa ha perdido presencia. Pero también remite a una misión que, para Carriquiry, sigue siendo esencial: ayudar a los uruguayos a reencontrarse con las raíces cristianas de su historia y a descubrir su significado para la vida de hoy.

«La Iglesia es partera de la patria», recuerda, aludiendo a la contribución de la tradición católica en la formación histórica del Uruguay, desde los primeros franciscanos hasta José Gervasio Artigas y los protagonistas de la independencia.

Por eso, la celebración en Florida puede convertirse en un momento privilegiado para recuperar esa herencia y devolverla a la conciencia del pueblo. Carriquiry espera que la presencia del Pontífice ayude a que la tradición católica «toque los corazones, remueva las conciencias, suscite inquietudes religiosas, despierte la fe entre los uruguayos».

Reavivar la fe y afrontar las heridas sociales

¿Qué puede esperarse de las palabras de León XIV durante sus encuentros con las comunidades latinoamericanas? Carriquiry señala dos grandes desafíos: volver a poner a Jesucristo en el centro de la vida de los pueblos y afrontar las profundas heridas sociales que atraviesan el continente.

El primero consiste en renovar el encuentro con Jesucristo, «Salvador, Señor de la Historia». En este camino, la religiosidad popular constituye una riqueza que la Iglesia está llamada a acompañar y evangelizar, especialmente en países como Perú, donde las expresiones de fe forman parte de la vida cotidiana de numerosas comunidades.

La cuestión, explica, no es solamente conservar una tradición, sino ayudar a que la fe se convierta en vida nueva, en compromiso personal, familiar y comunitario. Incluso en países con una amplia proporción de bautizados, la disminución de quienes se reconocen católicos plantea interrogantes sobre la transmisión de la fe y la capacidad de las comunidades cristianas para suscitar un encuentro vivo con el Señor.

Junto a este desafío espiritual, el Papa encontrará una realidad social marcada por la desigualdad, la pobreza y la precariedad laboral. Carriquiry recuerda que cerca de la mitad de los trabajadores latinoamericanos se desempeña en la economía informal, muchas veces en condiciones que apenas permiten subsistir.

La preocupación por estas situaciones no está separada del anuncio del Evangelio. La Iglesia está llamada a acompañar a quienes sufren, a defender la dignidad humana y a promover una sociedad más justa. Sin embargo, para el entrevistado, la misión encuentra su fundamento en el anuncio de Cristo: «Primero el Reino de los Cielos y todo el resto viene por añadidura».

Una alegría que abraza a América Latina

Desde Uruguay hasta Argentina y Perú, el primer viaje de León XIV a América Latina abre una oportunidad para renovar la esperanza y fortalecer los vínculos entre la fe y la vida cotidiana de los pueblos. Cada país presenta desafíos propios, pero todos comparten la necesidad de anunciar el Evangelio en sociedades en transformación.

En Uruguay, la visita al Santuario de la Virgen de los Treinta y Tres evocará una historia en la que la fe y la construcción de la patria estuvieron profundamente entrelazadas. Será también una invitación a mirar hacia adelante y preguntarse cómo puede esa herencia volver a hablar al corazón de las nuevas generaciones.

Al concluir la entrevista, Carriquiry resume en una frase su vínculo con el continente y su confianza en la misión de la Iglesia: «No perdemos nunca el entusiasmo cuando hablamos de América Latina».

Una alegría que, más allá de las fronteras, quiere hacerse encuentro, memoria y esperanza. Y que invita a los pueblos latinoamericanos a redescubrir, en medio de sus desafíos, la fuerza transformadora del Evangelio.

Fuente: Vatican News 

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