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El padre Francisco Lázaro, capellán de Fasta Bariloche, fue entrevistado por «El Cordillerano» sobre Haloween. Estamos en vísperas de la muerte o de la vida?”, cuestiona el padre Francisco ante fechas próximas que encierran distintos significados. Por un lado, Halloween, el 31 de octubre; por el otro, el 1° de noviembre, el Día de Todos los Santos, y la jornada siguiente, el Día de los Fieles Difuntos.
Sobre Halloween, el religioso considera: “La Iglesia lo asume como tema serio, es un llamado a la reflexión adulta y una oportunidad para hablar desde la verdad”. De tal manera, apunta: “En pocos días los que habitan en el hemisferio norte van a festejar Halloween, es decir, van a festejar la muerte, el miedo, el terror. ¿Por qué nosotros, los argentinos patagónicos, tenemos que ser parte de este juego tan macabro? Es triste. Esto nos llama a reflexionar, investigar, conocer la verdad y, si es oportuno, habrá que reaccionar ante aquello que nos hiere manteniendo un valiente coraje para defender lo nuestro, protegiendo nuestra cultura, nuestro origen, nuestra fe milenaria y heredada”.
Así, expresa: “En diversos momentos la Iglesia Católica habló de esta fiesta pagana, como lo hizo Benedicto XVI cuando nos advertía que estaba marcada por el secularismo, el relativismo moral y los mensajes peligrosos. Nos enseñó que Halloween busca eclipsar la tradición cristiana de venerar a nuestros santos y pedir por nuestros difuntos”.
“También el papa León XIV, que pronto visitará nuestra patria, nos alertó del peligro aseverando que es una fiesta incompatible con la fe cristiana, dado que relativiza y trivializa el mal, la brujería y los símbolos demoníacos, considerándolos ‘una ingenua diversión infantil’”, suma.
De ese modo, considera que “la Iglesia predica la vida, la vida eterna, porque predica y celebra a Cristo, que ha vencido a la muerte”.
“Los cristianos anuncian la luz que emana del Resucitado y que nada tiene que ver con esta imposición anticultural, es decir: la muerte, el oscurantismo, el miedo y el terror”, afirma, considerando: “El esoterismo que promulga esta práctica pagana es una expresión de la batalla espiritual en que estamos insertos: muerte definitiva versus resurrección, que cada uno se sume al ejército donde se sienta llamado”.
De tal manera, sostiene: “Estos días serán una oportunidad para meditar sobre la finalidad y sentido de nuestras vidas”. Y añade: “Será el momento para demostrar si vamos a librar la batalla para conquistar la eternidad o sucumbir en el fatalismo de la mundanidad. ¿Voy a celebrar Halloween o voy a celebrar la santidad?”.
En contraposición a Halloween, destaca que el 1° de noviembre será el momento de la festividad de Todos los Santos. “Es una celebración cristiana que no puede ser arrebatada de nuestros corazones por un motivo ruin, porque es la fiesta en la que elevamos la mirada hacia lo alto, como decían nuestros jóvenes santos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis. Miramos con alegre esperanza la felicidad deseada”, apunta Lazzaro.
“La Iglesia reconoce a los santos que ya están en el cielo por los milagros que Dios ha hecho a través de ellos. Ellos interceden por nosotros con su ayuda y son, a la vez, modelos ejemplares de virtudes buenas y heroicas por lo cual los veneramos y no los adoramos, dado que no son semidioses”, expone el capellán, que, al profundizar en el tema, indica: “Entre los santos del Reino, en primer lugar, está la santísima Virgen María, la madre de Cristo Dios, para cuidarnos como sus hijos”. Y resalta: “Entre estos santos, se encuentran los ángeles buenos que dan eterna gloria y alabanza a Dios”.
“Conocemos a muchos santos que gozan eternamente el cielo, que son los que han sido reconocidos por la Iglesia Católica y han sido agregados en el canon o catálogo universal de los santos, pero hay millones más que no sabemos sus nombres —los santos desconocidos— y, tal vez, algunos de ellos sean nuestros abuelos, amigos y aquellos que pasaron por este mundo haciendo bien en la amistad con Dios”, aprecia el religioso.
Acerca del origen de la festividad católica, expone: “Un 1° de noviembre, en el siglo VIII, el papa Gregorio III consagró una capilla en la Basílica de San Pedro en honor a Todos los Santos. De este modo, se podría honrar a muchos mártires cristianos sacrificados a causa de las persecuciones de los emperadores romanos”.
El religioso explica que, en esa fecha, se celebra “el día del nacimiento a la vida eterna” de los santos, detallando: “Porque ya llegaron a la meta de nuestra existencia: la felicidad perfecta. En ese sentido, santo Tomás de Aquino dice: ‘La vida eterna consiste en la unión definitiva y plena del ser humano con Dios a través de la contemplación directa de la esencia divina’. Ese día, damos gloria a Dios por los santos que ya llegaron triunfantes al cielo y les pedimos, a estos gigantes del amor, que intercedan por nosotros para que también alcancemos la plenitud de la vida divina en el Reino. Allá hay miles de santos que hicieron el bien, como el Cura Brochero, Mama Antula, Teresa de Calcuta o Carlo Acutis. El desafío es que nosotros también seamos santos para habitar en Dios y verlo cara a cara”.
En lo referido al 2 de noviembre, en tanto, cuando se recuerda a los “Fieles Difuntos”, el sacerdote manifiesta: “Es el día para orar con fe y amor por nuestros difuntos, para que suban del purgatorio al cielo”. Para que se comprenda el concepto, apunta: “A los bautizados en la Iglesia Católica podemos agruparlos en tres estados o dimensiones del mismo Cuerpo místico de Cristo (comunión de los santos). Hay una dimensión, la más trascendente, llamada Iglesia triunfante, en ella están aquellos hijos de Dios que ya gozan de la gloria por haber llegado a la Casa del Padre. Son bienaventurados y nos ayudan a santificarnos a los que aún no hemos tenido la gracia de llegar al cielo. ¡Son felices por toda la eternidad! Otros están en la Iglesia purgante, son los fieles difuntos que han muerto en la gracia y amistad de Dios, pero que aún necesitan una purificación de sus faltas y pecados antes de entrar a la plenitud del Cielo ¡Ellos tienen la esperanza cierta de ver a Dios! Y, finalmente, existe una tercera dimensión o estado de la Iglesia peregrina o militante (la más conocida, la más visible), integrada por todos los cristianos que peregrinan en este mundo luchando por ser buenos, por vencer al pecado y por alcanzar la Patria celestial. ¡Quieren alcanzar la vida eterna con Dios!”.
“Dicho esto, ¿qué se celebra el 2 de noviembre? Es el día en que oramos con fe a Dios Padre para que, por medio de la misericordia de Cristo salvador, los que están en la Iglesia purgante pasen a la Iglesia triunfante. Ese día rogamos especialmente por aquellos que han fallecido, para que vayan rápidamente al Reino de Dios y sean felices para siempre. ¿Cómo hacerlo? Pidiendo misericordia por ellos en una santa misa, rezando el rosario en el hogar o en la visita al cementerio. Es un día de plegaria por misericordia hacia nuestros fieles difuntos”, desarrolla.
Al ser consultado acerca de si existe algún contacto entre Halloween y algunas de las dos mencionadas celebraciones cristianas, advierte: “El punto en común es el concepto de la víspera de todos los santos del 31 de octubre. La pronunciación de las palabras ‘All hallow’s eve’ se entiende como la noche de las almas, de la cual surge la palabra abreviada del inglés antiguo ‘Halloween’. Pero, con otra pronunciación semejante y más erudita, la frase ‘All Saint´s Eve’ puede entenderse como la noche anterior a Todos los Santos”.
El sacerdote brinda una explicación histórica: “En el siglo IV, los celtas que vivían junto a lo que hoy es Inglaterra festejaban el Samhain por el fin del verano y de las cosechas. En su ignorancia, creían que un dios de la muerte daba permiso a los muertos para infundir miedo y terror en los habitantes. Parece increíble, pero sostenían que las almas de los muertos estaban encerradas en animales feroces y se las podía liberar con sacrificios humanos. ¡Tremendo! Entonces, los pobladores, para pasar desapercibidos entre esos espíritus malignos, se disfrazaban de animales para no ser descubiertos y devorados. ¿Y qué sucedió? Gracias a Dios, por medio de san Patricio y otros evangelizadores, los celtas irlandeses abrazaron la fe de Jesucristo, pero muchos siguieron siendo paganos, viviendo al margen de Dios. Entonces, cuando llegaron a Estados Unidos, introdujeron estos rituales macabros de crueldad y muerte, sumando todo lo que ya sabemos: brujerías, magia negra y fantasmas”.
“Obviamente, todo este mal satánico para la humanidad tiene un artífice, el mismo príncipe del inframundo, el demonio, que sólo sabe odiar y busca hacernos sufrir. Lamentablemente, por ignorancia, muchos son atrapados en sus redes”, asevera.
Siguiendo tal lineamiento, el religioso afirma que los paganos toman el 31 de octubre “como el inicio de un año satánico, donde se adora a la bestia con sacrificios humanos o profanaciones eucarísticas”. Al respecto, suspira: “Sin palabras”.
Asimismo, expone: “En Inglaterra, durante esa noche, se amenazaba a los católicos. Esto derivó en esa manipulación de niños a los que envían a decir ‘truco o trato’, ‘o te hago una maldad o me das un dulce’. Eso es Halloween: una acción que los niños, en su inocencia, asumen como divertida”. Frente a esa consideración, contrapone: “En vez de disfrazarse de monstruos, los niños podrían anhelar la santidad revistiéndose en esta fecha como alguno de los santos, demostrando querer imitar sus virtudes cristianas”.
Cuando se le pregunta acerca de su reflexión en torno al auge que está teniendo Halloween en la Argentina en general y en Bariloche en particular, con muchos negocios vendiendo productos alusivos, sostiene: “Es bueno ser inocentes, pero no estamos obligados a ser ingenuos o ignorantes, y menos cuando se trata de los niños, además de ser una fiesta que no tiene nada que ver con lo que somos y estamos llamados a ser”.
“Las tradiciones de la historia de nuestra patria conforman la identidad de nuestra Nación. Nuestro origen es el que es, nuestras raíces surgen del mestizaje del indio y el español, sin aniquilar, como hicieron otros. Somos criollos, de religión católica en el suelo argentino. Todo esto está documentado, sólo hay que buscar y leer. Después de cinco siglos de una misma cultura hispanoamericana y más de dos siglos de edificar nuestra Argentina, resulta que ahora se han infiltrado prácticas paganas y anglosajonas como es Halloween, y lo digo con dolor. Hugo Wast (escritor y político argentino) lo definió muy bien cuando dijo: ‘Dios no nos dio una patria tan grande para que seamos una nación de esclavos, sino un faro de la Cruz del Sur’”.
Así, Lazzaro desarrolla: “Nuestras costumbres tradicionales son la familia, la vida, los niños jugando con sus abuelos, la misa dominical, la oración a la Virgen María, las empanadas y el asado del domingo en familia, el mate con amigos, el hacer una gauchada, defender nuestra patria o soñar con llegar a la Patria del cielo”.
“Nuestra identidad no es de muerte, nuestra identidad es de vida”, afirma, y continúa: “No celebramos la muerte, ni somos parte del ejército del enemigo, sino que formamos parte de un pueblo bien criollo que defiende su historia, su religión y su legado, sin traicionar para venderse por treinta monedas comprando unas baratijas. Por eso decía el padre Castellani: ‘Ser argentino es una vocación y es una agonía; porque la patria no es la tierra, es una herencia de fe y de honor que se defiende de pie, contra el mundo si es necesario, o no es nada’”.
“Hay un solo signo que trae la eternidad y que ha derrotado a la muerte: la cruz del Cristo Vivo. Nuestra victoria consiste en estar anclados a la fuente de la vida, que es causa de nuestra alegría”, considera Francisco Lazzaro, quien, a manera de conclusión, remite a José Hernández, autor de la obra más reconocida de la cultura literaria gauchesca: “Hablando de lo nuestro, se me viene a la memoria aquel gaucho argentino que nada tiene que ver con lo extraño a lo que somos y mucho con lo nuestro, me refiero al Martín Fierro, que entonaba con su guitarra una poema alegre y esperanzado: ‘Cantando me he de morir, cantando me han de enterrar, y cantando he de llegar al pie del Eterno Padre’”.









