Entrevista con el periodista Giuseppe Brienza sobre las manifestaciones de relativismo y «cristianofobia» que continúan con el nuevo año en el Viejo Continente…
Un hecho reciente ha escandalizado a la opinión pública italiana: la agresión casi mortal a don Rodrigo Grajales Gaviria, sacerdote colombiano de 45 años, capellán de la comunidad latinoamericana y colaborador de la parroquia de San Giovanni Evangelista en Módena. De hecho, aunque no se trata de un delito de odio contra la fe católica, es preocupante porque lo leemos junto con el aumento en Europa de las manifestaciones de relativismo y aversión hacia los cristianos…
Hablamos de ello con el periodista y ensayista Giuseppe Brienza, que sigue las noticias de la política y la cultura italiana e internacional en el periódico online Korazym.org, además de en las revistas Nazione Futura e Studi Cattolici y en la Agencia semanal de información Corrispondenza romana.

Giuseppe, ¿por qué la agresión sufrida por don Gregorio Grajales Gaviria ha impactado tanto a la opinión pública italiana?
Bueno, en realidad, este joven sacerdote fue agredido el 30 de diciembre a plena mañana cerca del centro histórico de una ciudad importante como Módena. El culpable parece ser un desequilibrado de nacionalidad norteafricana, claramente un inmigrante irregular, y don Gregorio se salvó solo gracias a una providencial intervención de urgencia en el hospital. Parece que no se trató de un robo, sino de una verdadera agresión, comentó don Graziano Gavioli, párroco de San Giovanni Evangelista, la parroquia en la que trabajaba el sacerdote colombiano, querido y apreciado por todos. Esperamos que se recupere pronto, pero el revuelo que ha causado su caso se debe también al hecho de que la noticia nos llegó en las mismas horas en que se publicaba el último informe anual de la Agencia Fides sobre los misioneros y agentes pastorales católicos asesinados en el mundo en los últimos 365 días. Según la información recopilada por el órgano de información oficial de las «Obras Misionales Pontificias», que el año que viene cumplirá, por cierto, su primer siglo de historia (fue fundado en 1927), en el año 2025 fueron asesinados en todo el mundo 17 misioneros y misioneras, entre sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos.
Entre estos «mártires» hay uno en Europa, un sacerdote polaco de 58 años que fue encontrado estrangulado en su rectoría el 13 de febrero de 2025 tras un intento de robo que terminó trágicamente, debido a deficiencias similares a las que permitieron agresiones como la sufrida por don Rodrigo: es decir, la falta de seguridad en nuestros centros urbanos y la impunidad de muchos, demasiados, agresores y asesinos en potencia. Y no digamos que estos episodios son el resultado del exceso de armas de fuego que circulan, porque don Rodrigo fue víctima de la enésima arma blanca… Actos de este tipo no pueden minimizarse, es necesario reforzar la prevención, los controles y la presencia de las fuerzas del orden en el territorio. La protección de las personas, de los lugares de reunión y de quienes desempeñan a diario una función educativa y social es una prioridad que no puede ponerse en tela de juicio. Nuestras ciudades no pueden ni deben acostumbrarse a hechos de tal gravedad.

Las noticias nos hablan a menudo en Europa de agresiones contra los cristianos y de actos de vandalismo contra las iglesias, pero esto va de la mano, lamentablemente, con esa autodestrucción de la cultura cristiana que pone de manifiesto, entre otras cosas, la propuesta del ministro finlandés de Educación, Adlercreutz, de suprimir la hora de religión cristiana. ¿Qué opinas al respecto?
Con porcentajes electorales insignificantes, tras haber obtenido en las elecciones de 2023 un 4,3 % y solo 9 escaños en el Parlamento, el Partido Popular Sueco de Finlandia está resquebrajando la cohesión del Gobierno conservador de Petteri Orpo. El ejecutivo, apoyado por el Partido de los Verdaderos Finlandeses (abreviado «Perus S»), que en los últimos dos años está llevando a cabo un giro histórico con respecto a las políticas centristas y socialdemócratas de la legislatura anterior, ha entrado en fibrilación debido a la imprudente iniciativa anunciada por el ministro de Educación y Cultura, Anders Adlercreutz, único representante del Partido Popular en el Gobierno de Helsinki.
Adlercreutz ha declarado que ha iniciado un estudio para crear una nueva asignatura que «supere las fronteras religiosas» y sustituya así la actual clase de religión, basada en el sistema educativo público finlandés en la identidad histórica y las raíces cristianas del país. El político improvisado en el Ministerio de Educación (es arquitecto), apreciado desde hace años por los lobbies homosexualistas e inmigracionistas (entre sus «valores» destacan las luchas para que «las minorías sexuales tengan las mismas oportunidades y derechos que la mayoría» y para que «ningún país cierre sus fronteras»), considera irrazonable «dividir a los niños en grupos diferentes en función de su religión» y pretende abolir las «clases paralelas» que se forman para la hora de religión en función de la elección de los padres y la pertenencia religiosa de los alumnos menores.

Además, en las escuelas finlandesas la enseñanza de la religión es aconfesional, pero se organiza naturalmente en función de la religión a la que pertenece la mayoría de los ciudadanos. Según las estadísticas oficiales más recientes, más del 67 % de la población se identifica con el cristianismo, siendo la rama evangélica-luterana la mayoritaria, con un 65 % de los ciudadanos, seguida de los ortodoxos, que representan el 1,1 %, y, por último, los católicos y otros miembros de confesiones cristianas, que representan aproximadamente el 1 % del total.
«En una época en la que debería reforzarse el entendimiento entre las diferentes comunidades religiosas – sostiene Adlercreutz –, hay motivos para reflexionar sobre la conveniencia de dividir a los jóvenes en función de su origen religioso. ¿Qué nos impide organizar un curso común de “filosofía de la vida” en el que luteranos, ortodoxos, católicos, musulmanes, hindúes y judíos, por citar solo algunos, puedan aprender unos de otros?». Así que ahí es donde se quiere llegar: sustituir la «religión» por la «filosofía» y, basándose en este principio «inclusivo», borrar poco a poco el patrimonio cultural, histórico y espiritual de Finlandia. El ministro cita, por ejemplo, la «licitud» de «escuchar a Händel en el ámbito escolar», y estamos hablando del compositor cuya obra representa la espléndida culminación del barroco musical europeo del siglo XVIII con el «pecado original» de la inspiración bíblica que inspiró todo su arte.
Pero «lo mismo se aplica – añade Adlercreutz –, por ejemplo, a los conocidos himnos sagrados». La cancel culture que se deriva de ello, naturalmente, se propone «aumentar la comprensión del hecho de que las religiones del mundo comparten muchos valores comunes», como demostró, por ejemplo, la sonada provocación islamista del pasado mes de julio en Helsinki, con la ocupación de la zona y la escalinata que rodea la enorme catedral luterana blanca por parte de grupos que abiertamente alababan la Jihād.
Paradójicamente, quienes se han opuesto a la propuesta del ministro de Educación finlandés, además de la oposición de los representantes nacionales de las fuerzas «soberanistas», lo han hecho con argumentos de «ateos devotos». Solo daré un ejemplo, un comentario que un ciudadano finlandés publicó en el perfil personal de Facebook de Adlercreutz: «No soy creyente, pero sigo pensando que parte de mi identidad, de mi historia, debe tener como fundamento la educación cristiana que recibí durante mi etapa escolar. Solo esta, de hecho, permite desarrollar la empatía, la comprensión y la ayuda mutua hacia el prójimo. De lo contrario, nunca se podrá conocer verdaderamente a alguien con una religión diferente…».
La situación política que estamos viviendo en Finlandia, que tiene lugar en el contexto de un Gobierno y una mayoría de centro-derecha, nos remite a la necesidad de redescubrir nuestras raíces cristianas en Europa. Podemos hacerlo en este nuevo año, partiendo también de una fecha relevante para la historia italiana, el octavo centenario del «Transito» de San Francisco de Asís, ¿no crees?

Sin duda, y también desde este punto de vista, creo que el Gobierno de Meloni puede ser un ejemplo para otros ejecutivos homólogos que se han ganado la confianza de sus respectivos pueblos en los últimos años, pero que no están demostrando ser tan incisivos en la reconquista de sus respectivas raíces culturales, civiles y religiosas. A partir de este nuevo año, de hecho, el 4 de octubre, fiesta de San Francisco, volverá a ser fiesta nacional en Italia (fue abolida en 1977). La ley, aprobada por abrumadora mayoría por nuestro Parlamento, entrará en vigor con motivo del VIII Centenario – 1226/2026 – de la muerte del santo de Asís, declarado patrón de Italia el 18 de junio de 1939 por el papa Pío XII, fallecido, como es sabido, la noche del 3 de octubre de 1226, a la edad de 44 años, en la Porciúncula, que significa literalmente «pequeña parte» y es una de las primeras iglesias restauradas en Asís por el Poverello, cuya ascensión al cielo estuvo acompañada de visiones y prodigios.
El gran poeta Davide Rondoni, presidente del «Comité nacional para las celebraciones del Centenario», acogió con gratitud y al mismo tiempo con responsabilidad la decisión firmemente deseada por la mayoría de centro-derecha: «El voto unánime del Senado demuestra que San Francisco es una presencia fecunda para todos. Lo cual no significa que se le pueda reclutar bajo cualquier bandera, sino que todos lo necesitamos», declaró a la agencia de los obispos italianos SIR.
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* Traducción de la entrevista emitida por la radio nacional italiana Radio Libertà el 3 de enero de 2026.




