El año 2025 quedará marcado en la historia de la Iglesia y de la humanidad como el tiempo en que despedimos a Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco. Su fallecimiento, ocurrido el pasado 21 de abril, sumió al mundo en un profundo dolor, pero de manera muy particular conmovió las fibras más íntimas de la Ciudad Miliciana, con la que el Santo Padre mantuvo un vínculo de cercanía, afecto y reconocimiento durante todo su pontificado.
Desde el anuncio de su partida, las banderas de Fasta en todo el mundo se mantuvieron a media asta, acompañando el duelo de una Iglesia que perdía a su pastor, y de un movimiento que perdía a un padre y amigo.
El reconocimiento al carisma y al Fundador
La relación de Francisco con FASTA fue estrecha y se manifestó en gestos de gran valor institucional. El Papa conocía profundamente la obra y, en diversas ocasiones, expresó su valoración por el carisma de la Ciudad Miliciana.
Uno de los hitos más significativos fue su recuerdo sobre el Fundador, Fray Aníbal Fosbery. Francisco destacó la labor de Fray Aníbal como un «incansable trabajador por la evangelización de la cultura», reconociendo en FASTA un instrumento eficaz para llevar el Evangelio a los ámbitos del pensamiento y la educación. El Santo Padre veía en el Padre Fundador a un hombre de Iglesia que supo leer los signos de los tiempos para formar laicos comprometidos.

«Fasta es una riqueza para la Iglesia»
Durante la celebración del Jubileo por los 60 años de FASTA, el Papa Francisco dirigió un mensaje vibrante a todos los milicianos. En aquel entonces, el Pontífice animó a la institución a seguir adelante con audacia, recordándoles que FASTA es «una riqueza para la Iglesia». Francisco valoraba especialmente la capacidad del movimiento para integrar la fe y la razón en la formación de la juventud, instándolos a ser siempre «misioneros de la esperanza».
Su bendición y sus palabras en aquel aniversario fueron tomadas por los milicianos como una hoja de ruta espiritual: ser fieles al carisma dominicano en un mundo que necesita testigos de la Verdad.

La voz de la Ciudad Miliciana ante el Santo Padre
El actual Presidente de FASTA, el Padre César Garcés Rojas, también mantuvo una relación de filial obediencia y diálogo con Francisco. En sus encuentros, el Padre César le transmitió al Papa el compromiso de toda la Ciudad Miliciana con sus orientaciones pastorales.
En un mensaje dirigido al Santo Padre, el Padre César expresó: «Queremos ser una Iglesia en salida, como usted nos pide, llevando la luz de Cristo a cada rincón de nuestras comunidades». Francisco, por su parte, siempre recibió a la conducción de FASTA con una sonrisa y un pedido recurrente: «No se olviden de rezar por mí».

Un legado que permanece
El dolor por su partida se transforma hoy en gratitud. Fasta despide a Francisco con la certeza de haber sido amada por él. Su herencia —la cultura del encuentro, el cuidado de la casa común y la primacía de la misericordia— queda grabada en el ideario de nuestros colegios y universidades.
Al cerrar este 2025, la Ciudad Miliciana eleva una oración por su eterno descanso, reafirmando el compromiso de seguir construyendo la Iglesia que Francisco soñó: una Iglesia cercana, pobre para los pobres y siempre encendida por el fuego del Espíritu.
El encuentro en Kinshasa: Música y Danza para el Santo Padre
Un hito inolvidable en la relación entre el Papa y el movimiento ocurrió durante su visita apostólica a la República Democrática del Congo. Los alumnos del Colegio Fasta Père Fosbery de Kinshasa tuvieron el honor de participar en el encuentro del Papa con los jóvenes y los catequistas en el Estadio de los Mártires.
En aquella ocasión, la comunidad educativa de Fasta no solo estuvo presente como espectadora, sino que fue protagonista a través del arte:
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Alegría Congolesa: Los alumnos cantaron y bailaron frente al Papa Francisco, manifestando la fe vibrante y la vitalidad propias de la cultura africana.
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Testimonio de la Obra: Este gesto fue una muestra pública de la labor que Fasta realiza en África, donde la educación y la evangelización de la juventud se entrelazan con las tradiciones locales.
Reconocimiento del Pontífice: El Papa, visiblemente conmovido por la energía y la devoción de los jóvenes congoleses, bendijo la misión del colegio, reafirmando que la educación es la llave para un futuro de paz en la región.
Este evento en Kinshasa simboliza la «Iglesia en salida» que Francisco siempre predicó y que Fasta busca encarnar en cada una de sus fundaciones alrededor del mundo.






