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La comunidad educativa y pastoral del Colegio Fasta San Vicente de Paúl vivió una jornada de profunda alegría institucional y espiritual. En una emotiva ceremonia litúrgica, los hermanitos Milo, Milena y Manuel, alumnos de la institución, recibieron el sacramento del Bautismo e ingresaron formalmente a la vida de la Iglesia.

El acontecimiento, constituye un testimonio cabal de la misión apostólica del colegio, orientada no solo a la académica y la formación humana integral, sino también a acompañar el despertar y la maduración de la fe en el seno de las familias que integran la comunidad.
Un paso trascendental en la vida comunitaria
La administración de los sacramentos de iniciación cristiana a alumnos del colegio representa una singular trascendencia. Acompañar el crecimiento intelectual y ético de los estudiantes es una tarea diaria; sin embargo, ser testigos de la decisión de abrir el corazón a la gracia divina llena de un gozo indescriptible a todo el cuerpo docente y pastoral.

Durante la celebración, los tres pequeños recibieron el agua bautismal, el crisma y la luz de la vela pascual, símbolos de la vida nueva en Cristo, la adopción filial y la incorporación al Cuerpo Místico de la Iglesia.
Acompañamiento y oración comunitaria
Desde el equipo de Pastoral y la Dirección del establecimiento expresaron el renovado compromiso del colegio en la custodia espiritual de sus alumnos, pidiendo en la oración comunitaria para que el Espíritu Santo guíe cada uno de los pasos de Milo, Milena y Manuel, y para que la Santísima Virgen María los cobije bajo su manto protector a lo largo de toda su etapa escolar y personal.
Con esta celebración, el Colegio Fasta San Vicente de Paúl reafirma su vocación de ser una auténtica comunidad de familias creyentes, donde el estudio, la amistad y la fe se entrelazan para edificar la Ciudad de Dios desde las aulas.






