Reacciona a esta noticia:
SAN MIGUEL DE TUCUMÁN — En una jornada de trabajo e intercambio institucional que reunió a referentes educativos de toda la región, el Vicepresidente Ejecutivo de Fasta, Alejandro Campos, ofreció una disertación magistral en el Encuentro de Representantes Legales y Equipos Directivos organizado por el Consejo Provincial de Educación Católica (Consudec) en la provincia de Tucumán.
El evento, que congregó a decenas de directivos, representantes legales y líderes pastorales, tuvo como propósito central inspirar a los equipos de conducción a descubrir las claves para liderar la renovación de las comunidades educativas a la luz de la reciente visita y del magisterio del Papa León XIV.

A lo largo de un análisis caracterizado por la agudeza diagnóstica, la hondura pedagógica y un marcado acento teológico, Campos invitó a los educadores a despojarse de miradas defensivas o nostalgias inútiles para encarar la misión evangélica con un realismo genuinamente esperanzado.
El paso definitivo a la Era Digital: Un cambio de época en la educación
La exposición comenzó con una dinámica participativa que interpeló desde el primer instante a los asistentes. El disertante proyectó una nómina de conceptos cotidianos en la vida escolar y familiar actual: inteligencia artificial generativa, TikTok, microlearning, blockchain, infoxicación, metaverso, CRISPR, trabajo remoto, algoritmos y aulas invertidas.

«¿Cuál es el denominador común de todas estas expresiones? Que ninguna de ellas existía hace 25 o 30 años», advirtió el dirigente de Fasta. Esta constatación sirvió como cimiento para fundamentar la tesis medular de la jornada: la humanidad no atraviesa simplemente una época de cambios acelerados, sino un auténtico cambio de época.
Retomando el magisterio del Papa Francisco y la reciente encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, Alejandro Campos afirmó que asistimos a la transición más vertiginosa en la historia de la especie: el paso de todas las eras analógicas de la historia a una Era Digital unificada a escala global.
A diferencia de los instrumentos del pasado, la tecnología digital no constituye un mero agregado técnico ni una herramienta accesoria. En el escenario actual, la fuerza de los datos, el procesamiento algorítmico y los códigos binarios reconfiguran de raíz las nociones de tiempo y espacio, la percepción que el hombre tiene de sí mismo y de los demás, la manera de aprender, de informarse y de habitar la fe.
La lectura de la realidad: Superar los vicios en la percepción cultural
Uno de los tramos más incisivos de la jornada fue la advertencia del expositor sobre las distorsiones cognitivas y actitudinales en las que suelen incurrir las comunidades eclesiales y educativas al momento de leer la realidad contemporánea. Para articular una respuesta pastoral eficaz, Campos urgió a depurar la mirada de cuatro tendencias perjudiciales que paralizan la acción.
En primer lugar, previno contra la descripción resistente, esa postura nostálgica y restauracionista que infravalora el presente bajo el prejuicio de que todo pasado fue mejor. A esta se suma la resistencia descriptiva, una actitud atrincherada en la negación a habitar el tiempo actual, demonizando la tecnología y apelando con desesperación a mundos añorados que ya no existen.
Asimismo, alertó sobre el principismo idealista, aquel vicio que desnaturaliza verdades indiscutibles al querer aplicarlas sin mediación de las circunstancias concretas. A modo de ejemplo, el disertante señaló que afirmar que la familia es la primera educadora en la fe constituye un principio deseable en su ser, pero resulta pedagógicamente infructuoso si se ignora la realidad sociológica de las familias reales que hoy acuden a las escuelas. Por último, advirtió sobre el idealismo principista, la fe ciega en el progreso indefinido que confía de manera ingenua en que el futuro o la técnica resolverán de forma automática los dramas humanos.
Frente a estos desvíos, el Vicepresidente de Fasta propuso encarar la misión desde un «realismo realista» impregnado de misericordia, de criterio evangélico y de una profunda esperanza activa.
Las claves del mapa cultural contemporáneo
Con el propósito de ofrecer un marco claro de discernimiento para la gestión escolar, Alejandro Campos desglosó los rasgos estructurales que caracterizan el entorno en el que se educan las nuevas generaciones.
Destacó, ante todo, la acentuada primacía del tiempo por sobre el espacio. Si en eras pasadas el poder se medía por la conquista de territorios físicos, hoy los grandes centros tecno-corporativos orientan su dominio a monopolizar el tiempo humano. En clave educativa y pastoral, esto exige comprender que la verdad no es un bastión a defender mediante posiciones de fuerza, sino un bien que se comparte iniciando procesos que maduran pacientemente con el tiempo.
A esto se añade la consolidación de una civilización global caracterizada por la convivencia de múltiples culturas en un escenario donde el «continente digital» constituye el ámbito más concurrido. En este hábitat, la tecnología digital no actúa como una herramienta optativa, sino como una dimensión constitutiva que atraviesa la salud, la economía, el trabajo y las relaciones afectivas.
Al detenerse en la irrupción de la Inteligencia Artificial, el expositor citó extensamente la encíclica Magnifica Humanitas para marcar un límite tajante: si bien estos sistemas procesan volúmenes asombrosos de información y simulan lenguaje con celeridad, carecen de experiencia encarnada, conciencia moral, empatía o capacidad de amar y sufrir. La máquina imita y calcula, pero no posee sabiduría.
El análisis abordó también el debilitamiento de los referentes racionales en favor de un marcado subjetivismo. En un entorno guiado por la percepción y las emociones individuales, la propuesta pedagógica no puede comenzar imponiendo verdades frías y abstractas, sino conectando con la subjetividad y el plano afectivo para desde allí conducir hacia el ejercicio de la razón y el descubrimiento de la verdad objetiva.
A la par de estos fenómenos, se constata una alteración sin precedentes en la relación entre el hombre y la naturaleza, impulsada por avances biotecnológicos que demandan una ética sólida del cuidado de la casa común. Este dinamismo se enmarca en la «Modernidad Líquida», donde las viejas estructuras sólidas y previsibles ceden ante la transitoriedad, la movilidad constante y la fragilidad de los compromisos institucionales.
En la actual sociedad del conocimiento, el manejo estratégico de datos desplaza al capital industrial tradicional como fuente de poder. León XIV advierte sobre el riesgo moral de que la producción del saber quede concentrada en corporaciones privadas, generando brechas de exclusión y nuevas formas de colonialismo digital. Este contexto se ve agravado por la pérdida del monopolio estatal en la regulación del orden social, así como por la concentración masiva de la humanidad en entornos urbanos, donde los relatos y modelos culturales ya no brotan de las instituciones tradicionales, exigiendo a la Iglesia una renovada mirada pastoral para descubrir la presencia de Dios en el corazón de la metrópoli.
Pedagogía y tecnología: Hacia una «Higiene de la Atención» en la escuela
Haciendo eco de las orientaciones del Papa León XIV expresadas en Magnifica Humanitas, el Dr. Campos expuso las pautas para implementar una pedagogía de resistencia y discernimiento en el uso de las herramientas digitales e Inteligencia Artificial en los colegios.
El principio rector descansa en ejercitar la abstención deliberada, cultivando la voluntad para prescindir de la tecnología en procesos que requieran juicio personal y pensamiento crítico directo. Para ello, es indispensable respetar el tiempo de maduración de los procesos lentos en la búsqueda de la verdad, incentivando la confrontación real con los conceptos —ese esfuerzo de «frotar las ideas como pedernales» para encender la chispa del pensamiento propio— y resguardando la capacidad de preguntar frente a las respuestas preconcebidas de los algoritmos.
La propuesta exige además resistir la seducción de la máquina perfecta, valorando el error humano como una valiosa oportunidad pedagógica frente a la fría eficiencia técnica. En el plano cotidiano de la vida escolar, se vuelve prioritario habilitar espacios de silencio integrador libres de pantallas para cultivar la interioridad, promover el estudio reflexivo profundo frente a la dispersión superficial, ejercitar el análisis ponderado de la realidad en su totalidad contextual y rescatar la lectura atenta y reposada de textos extensos. Todo este entramado apunta a consolidar una higiene de la atención permanente que resguarde la libertad interior y prevenga la apatía intelectual en alumnos y docentes.
Un mensaje de esperanza para la renovación educativa
En el tramo final de su intervención ante la comunidad educativa reunida en Tucumán, el Vicepresidente de Fasta transmitió una síntesis esperanzadora. Evocando las enseñanzas de su fundador, el Fr. Aníbal Fosbery, recordó que el mundo no es únicamente un territorio acechado por peligros, sino la obra de la Creación donde Dios se hizo carne y donde la gracia continúa actuando en la historia.
«Nos han cambiado los puntos de partida… pero no los puntos de llegada», remarcó Campos. Asumir la cultura digital y las dinámicas del Siglo XXI no implica relativizar convicciones ni claudicar en la fe, sino asumir la honestidad y la valentía pedagógica de buscar al hombre en el lugar concreto donde se encuentra.
El directivo resumió los compromisos prioritarios para los líderes educativos en el presente:
-
Acoger al hombre real: Recibir al estudiante, al docente y a las familias de hoy con sus configuraciones, lenguajes, fragilidades y realidades sociológicas concretas.
-
Proponer la verdad sin imponerla: Comprender que la verdad del Evangelio es un bien que se comparte con mansedumbre y no una posición de poder a defender.
-
Creatividad y belleza: Recuperar lenguajes simbólicos, artísticos y afectivos para reabrir caminos hacia el ejercicio de la razón y el encuentro con Dios.
-
Proteger el derecho a la esperanza: Asumir que la misión primordial del educador católico es devolver la esperanza. El itinerario trazado va desde el amor experimentado en la acogida inicial hacia la Esperanza compartida, de allí al despertar de la Fe, para culminar siempre en el Amor pleno.
El encuentro concluyó con un caluroso aplauso de los directivos presentes, reanimando la vocación comunitaria de construir la Ciudad de Dios en el devenir de la historia cotidiana, con la certeza de que, aun en los tiempos más frenéticos de la tecnología, nada puede contra Dios.






