Quito: Pedro Freile Moscoso recibió la missio como Presidente Jurisdiccional

Nelson Santillan

Quito, Ecuador – 22 de abril de 2026 – En una jornada de profunda relevancia institucional y espiritual la comunidad de Fasta Quito celebró la asunción de su nuevo Presidente Jurisdiccional. El pasado domingo 19 de abril, Pedro Freile Moscoso recibió la missio oficial para conducir los destinos de la jurisdicción durante el próximo periodo.

La ceremonia de investidura fue presidida por el Padre Eduardo Lloveras, en un clima de oración que subrayó la importancia de la autoridad como un servicio de entrega y fidelidad al carisma fundacional.

Un camino de entrega y servicio

Pedro Freile Moscoso no es un desconocido para la comunidad; su trayectoria en el Movimiento comenzó en el año 2013. Miembro del convivio Sagrado Corazón de Jesús, ha demostrado su compromiso con la formación de los milicianos desempeñándose anteriormente como jefe de formación y delegado jurisdiccional.

Más allá de su labor en Fasta, Pedro es psicólogo y músico, facetas que integran su mirada profesional y artística al servicio de la evangelización de la cultura. Está casado con Marcela y es padre de dos hijos, Carmen Amelia y Samuel, quienes lo acompañan en este nuevo desafío pastoral.

La trascendencia de la missio

La ceremonia de la missio es uno de los momentos más significativos en la vida de una jurisdicción. No se trata de un simple nombramiento administrativo, sino de un envío apostólico. Representa la confianza de la Iglesia y del Movimiento en un laico para guiar a la familia miliciana, custodiar el carisma y animar la misión de «evangelizar la familia, la cultura y la juventud» en tierras ecuatorianas.

Este relevo en el mando simboliza la vitalidad de una Ciudad que se renueva bajo la guía del Espíritu Santo, manteniendo siempre la tensión hacia el encuentro con el Señor.

Una despedida con gratitud

Tras la ceremonia religiosa, la comunidad se trasladó a la casa de Roque Albuja Ponce, donde se realizó un cálido compartir fraterno. El encuentro sirvió también para un momento agridulce: la despedida al Padre Eduardo Lloveras.

Los milicianos presentes aprovecharon la ocasión para agradecer la labor pastoral, el consejo y el acompañamiento espiritual que el Padre Eduardo brindó a la jurisdicción durante su tiempo de misión en Quito. Entre anécdotas y gestos de cariño, la jornada cerró con la alegría del deber cumplido y la esperanza puesta en la nueva etapa que comienza bajo la presidencia de Pedro Freile Moscoso.

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