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Por la Redacción de Hasta Dios, Córdoba, Argentina
En un fecundo encuentro institucional y pastoral celebrado en el Colegio Fasta Villa Eucarística de la ciudad de Córdoba, el Vicepresidente Ejecutivo de Fasta, Dr. Alejandro Campos, ofreció una profunda disertación dirigida al cuerpo docente, directivo y de apoyo de la institución escolar. Bajo el título «Fasta: una Ciudad», la conferencia trazó un minucioso itinerario pedagógico, teológico e histórico, con el propósito de renovar el sentido de la vocación educadora a la luz del carisma fundacional y ofrecer una mirada integral sobre la dimensión de la obra eclesial que hoy abraza a miles de familias en la Argentina y en el mundo.

La jornada, caracterizada por un clima de sincera fraternidad y reflexión compartida, permitió a los educadores de la comunidad de Villa Eucarística adentrarse en la identidad profunda del movimiento Fasta (Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino), comprendiendo el colegio no como una estructura burocrática ni meramente instruccional, sino como el cauce de una corriente de vida apostólica que busca transformar la cultura contemporánea a través del anuncio de la Verdad.

1. Raíces históricas y la herencia del carisma dominicano
El Dr. Alejandro Campos dio inicio a su alocución remontándose a los orígenes espirituales que sostienen la arquitectura institucional y carismática de Fasta. Para comprender qué es Fasta en el siglo XXI, señaló el ponente, resulta indispensable acudir a la fuente primordial de su espiritualidad: la Orden de Predicadores, fundada en 1216 por Santo Domingo de Guzmán en la Europa medieval.

Campos describió cómo el carisma dominicano —modelado en el siglo XIII para dar respuesta a las grandes crisis de fe y cultura de su tiempo— legó a la Iglesia un estilo inconfundible de presencia apostólica. La búsqueda apasionada de la Verdad (Veritas), el amor a la contemplación como manantial de la predicación (contemplari et contemplata aliis tradere), el estudio riguroso, la devoción filial a la Santísima Virgen María a través de la meditación del Santo Rosario, la libertad interior y una profunda compasión por las necesidades espirituales y materiales de los hombres constituyeron los cimientos sobre los cuales se edificó la Orden Dominicana y, siglos más tarde, la propia Fasta.

En ese cauce histórico y espiritual se sitúa la figura del fundador de Fasta, el Padre Fr. Dr. Aníbal Ernesto Fosbery O.P. (1933-2022). Ordenado sacerdote en diciembre de 1959, el Padre Fosbery captó con agudeza profética la necesidad de ofrecer a los laicos, y de modo muy especial a los jóvenes, un espacio de pertenencia, formación y acción apostólica donde pudieran encarnar los valores del Evangelio en las estructuras temporales de la sociedad.
A través de una minuciosa cronología, el Vicepresidente Ejecutivo repasó los grandes hitos de la historia de Fasta:
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1962: La fundación de la Milicia Juvenil Santo Tomás en Leones (Córdoba), origen primero de esta obra apostólica.
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1968: La constitución de la Federación de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino.
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1971: El reconocimiento e integración como Fraternidad Laical de la Orden de Predicadores.
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1978: La fundación del primer colegio de Fasta, el Colegio Ángel María Boisdron en San Miguel de Tucumán, dando inicio a una prolífica tarea en el ámbito de la educación formal.
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1987: La solemne Proclamación de la Ciudad Miliciana, concebida como la articulación orgánica de las distintas realidades apostólicas de la institución.
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1990 y 1991: La erección de la Fraternidad Sacerdotal Tomás de Aquino, la ordenación del primer sacerdote propio de Fasta y la posterior fundación de la Universidad Fasta en la ciudad de Mar del Plata.
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1997: El reconocimiento por parte de la Santa Sede como Asociación Privada de Fieles de Derecho Pontificio, otorgando a la obra un estatus universal dentro de la Iglesia Católica.
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2005: La fundación de la Fraternidad Apostólica Santa Catalina de Siena, abriendo las puertas a la vida consagrada femenina.
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2022: La Pascua del Padre Fundador y el histórico encuentro en el Vaticano donde el Santo Padre Francisco recibió a las autoridades y miembros de Fasta, confirmando la fecundidad de su marcha apostólica.
2. ¿Qué significa que «Fasta es una Ciudad»?
Uno de los ejes conceptuales más significativos de la disertación del Dr. Alejandro Campos radicó en desentrañar la intuición central del Padre Fosbery: la noción de Ciudad.
Recurriendo a la expresión bíblica de la Carta a los Hebreos —«Dios preparará una ciudad para ellos» (Heb. 11, 16)—, el conferencista explicó que Fasta no se comprende a sí misma únicamente como un movimiento de piedad o como un conjunto holding de instituciones educativas, sino como una verdadera Ciudad de Dios inserta en la ciudad de los hombres. Una ciudad representa un espacio vital articulado, un ecosistema de relaciones humanas, culturales, espirituales y pedagógicas donde se vive la fe en plenitud y desde donde se proyecta la luz del Evangelio a la sociedad civil.
Esta «Ciudad» se sostiene y cobra vida a través de tres ramas orgánicas de miembros:
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La Fraternidad Sacerdotal Tomás de Aquino: Integrada actualmente por 28 sacerdotes incardinados y 4 seminaristas en formación, encargados de la atención sacramental, la dirección espiritual y la custodia del ardor teológico y pastoral.
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La Fraternidad Apostólica Santa Catalina de Siena: Conformada por 11 catherinas, mujeres consagradas que entregan su vida al servicio apostólico, a la oración y a la edificación de las obras de la Ciudad.
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La Fraternidad Laical: El gran cuerpo laical que da impulso al Movimiento en sus diversas jurisdicciones, así como a las Obras Apostólicas (colegios y universidad) y a las Obras Asociadas.
Para ilustrar la magnitud operativa de esta Ciudad en la actualidad, Campos desglosó datos que dan cuenta del despliegue apostólico de la institución a nivel global:
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El Movimiento Laical: Fasta cuenta hoy con 19 jurisdicciones eclesiales y 6 comunidades fundacionales en constante desarrollo, 40 rucas (centros juveniles de formación y vida comunitaria), 760 miembros oficializados activos, más de 2.500 adultos plenamente comprometidos en sus convivios y más de 3.300 jóvenes agrupados en Argentina.
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Capital Humano y Laboral: Al servicio de la misión eclesial trabajan directamente 4.920 personas en las distintas dependencias de Fasta (2.975 en la Red Educativa de colegios, 41 en la modalidad de Educación Especial, 256 en Institutos Superiores, 1.513 en la Universidad Fasta y 135 en las áreas directivas, de gestión y obras como Oikos y la Mutual Dr. Oscar Carlos D’Agostino).
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La Red Educativa: Se compone de 28 colegios distribuidos en distintas regiones, que albergan a un total de 19.540 alumnos (2.646 en Nivel Inicial, 9.044 en Nivel Primario y 7.850 en Nivel Secundario), reuniendo a una comunidad educativa de más de 13.200 familias.
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La Universidad Fasta: Un polo educativo de alcance internacional con más de 26.000 estudiantes (17% en modalidad presencial y 83% a distancia), 65 carreras de grado y posgrado, 7 facultades, 10 unidades académicas, 110 Unidades de Apoyo Académico (UAA) distribuidas estratégicamente y más de 19.000 graduados insertados en el medio profesional.
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Proyección Internacional y Obras Asociadas: Una red de entidades que extienden el carisma a países como España, Ecuador, Perú, la República Democrática del Congo y los Estados Unidos, abarcando desde la promoción ambiental con Oikos hasta clubes deportivos, asociaciones juveniles y fundaciones de desarrollo humano.
3. La identidad de los Colegios Fasta y el valor de la comunidad educativa
Luego de trazar la fisonomía de la institución en su conjunto, el Dr. Campos centró su reflexión en la pregunta fundamental para los presentes: «¿Qué son los colegios Fasta dentro de esta gran Ciudad?».
Los colegios no son anexos administrativos ni meros prestadores de servicios educativos al modo de una empresa secular. Son, en palabras del ponente, espacios apostólicos privilegiados para la gran misión de evangelizar la juventud y la familia en el siglo XXI.
En una época signada por la fragmentación del sentido, la soledad y la incertidumbre cultural, el colegio Fasta se erige como una comunidad cristiana que propone caminar la vida juntos. Alejandro Campos profundizó en los pilares definitorios que deben marcar la cotidianidad del Colegio Fasta Villa Eucarística:
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Un caminar compartido: Un itinerario que convoca por igual a los docentes, los directivos, los jóvenes, los niños y las familias, entendiendo que nadie se salva ni se educa en solitario.
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El propósito último: Formar y formarse para salvarnos y ser felices, en una concepción integral de la educación que no desliga la excelencia académica del destino trascendente del ser humano.
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La defensa incondicional de la persona: El compromiso irrenunciable por preservar y defender la dignidad inalienable de cada persona humana, creada a imagen y semejanza de Dios.
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Filiación divina y cosmovisión: La transmisión pedagógica de una visión del hombre, de la historia y del mundo iluminada por la fe y vivida en clave de filiación con Dios Padre.
4. Un mensaje directo a los educadores de Villa Eucarística
En el tramo final de su exposición, el Vicepresidente Ejecutivo interpeló directamente la labor cotidiana de los maestros y profesores reunidos en el salón de actos del Colegio Villa Eucarística de Córdoba.
Campos formuló una serie de preguntas retóricas que calaron hondo en el auditorio: «¿A qué estamos invitados en esta comunidad? ¿A desarrollar planes de estudio? ¿A ejecutar un proceso educativo formal? ¿A enseñar asignaturas de un currículo? ¿A gestionar y administrar un colegio?».
Ante estas interrogantes, el disertante afirmó que, si bien todas esas tareas técnicas, didácticas y administrativas son indispensables y exigen la mayor idoneidad profesional, resultan insuficientes si no están vivificadas por un alma apostólica.
«Fundamentalmente estamos invitados a sumarnos a una gran misión evangelizadora, poniendo el corazón en una comunidad de amigos que quiere caminar juntos la vida, sostenernos mutuamente y, finalmente, llegar juntos al Padre», expresó el Dr. Campos, cosechando un prolongado aplauso del auditorio.
Con este llamado a revitalizar la vocación docente desde el amor, la amistad política y cristiana, y el sentido trascendente del servicio educativo, concluyó una jornada de profunda comunión que reafirma el compromiso de Fasta con la formación integral de las nuevas generaciones en la provincia de Córdoba.






