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La comunidad de Fasta Quito concluyó una semana histórica y de fecundo ardor apostólico con la oficialización de tres nuevos milicianos que realizaron su compromiso con la Ciudad de Dios: Leonor Martínez, Oscar Aguilar y Ana Ponce de Trueba.
La emotiva ceremonia tuvo lugar ayer, domingo 25 de octubre, a las 12:00 horas, en la capilla de la Casa de Retiro Cristo Rey de las Hermanas del Buen Pastor, ubicada en Cumbayá. La celebración eucarística fue presidida por el padre Alberto Rossi, quien acompañó la liturgia con palabras de aliento y bendición para los nuevos milicianos y para toda la comunidad ecuatoriana.

Tras la Misa y el acto de oficialización, la alegría comunitaria se trasladó a la casa de la familia Aguilar Romero, donde se ofreció un cálido ágape fraterno para celebrar el paso decisivo de Leonor, Oscar y Ana en su entrega y vocación.
Una semana de gracia y renovación espiritual
Este acontecimiento fue el broche de oro para una semana marcada por una intensa agenda apostólica en suelo ecuatoriano, la cual comenzó el pasado jueves 15 de octubre con la visita de la Directora de Familia de Fasta, la miliciana Guadalupe Sánchez, acompañada por la catherina Leonor Aguilar y el Padre Alberto Rossi.

A lo largo de esos días, la comunidad participó de variadas actividades formativas y de comunión. Entre ellas destacó la conferencia impartida por Guadalupe Sánchez el sábado 17, titulada «Anunciemos la belleza de la familia en un mundo con sed de amor», así como la participación en el programa radial «Puerta Abierta» junto a la periodista Verónica Sevilla para dialogar sobre la actualidad y sacralidad de la familia.
El tramo final de la visita estuvo marcado por el retiro espiritual para mujeres bajo el lema «La Confianza en Dios», predicado por el Padre Alberto Rossi junto a la catherina Leonor Aguilar. Este espacio de oración, silencio y profundización interior sirvió de marco preparatorio para la misa del domingo, renovando el espíritu apostólico de las asistentes.
Con la incorporación de estos tres nuevos milicianos y el impulso de las jornadas compartidas, la comunidad de Fasta Quito consolida su crecimiento y reafirma su compromiso evangelizador en la sociedad ecuatoriana.








