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«Debemos ser fieles al Punto de Llegada. ¡No nos confundamos!… aceptar las reglas del Siglo XXI no es ninguna infidelidad a las cosas que creemos, ni a nuestros principios ni a nuestras convicciones» afirmó.
Durante la apertura del Consejo de Educación de Fasta realizado en Pilar, el Vicepresidente Ejecutivo de Fasta, Alejandro Campos, ofreció un discurso en el que trazó las coordenadas culturales, tecnológicas y pastorales necesarias para encarar la misión educativa de Fasta en pleno siglo XXI.
Con un abordaje situado en el «realismo realista», la esperanza cristiana y la pedagogía de la misericordia, Campos interpeló a los educadores y directivos de los colegios y de la Red Educativa a asumir los vertiginosos cambios del mundo actual sin caer en posiciones «nostalgiosas» ni en utopismos ingenuos.

Superar las trampas frente al mundo contemporáneo
El Vicepresidente comenzó con un ejercicio pedagógico: una extensa nómina de términos hoy habituales —desde la inteligencia artificial, el 5G y el CRISPR, hasta la infoxicación, el scrolling, la cultura woke o el home schooling— que no existían hace apenas un cuarto de siglo. Este despliegue sirvió de marco para ilustrar la rapidez con la que se ha configurado la era digital.
Ante este escenario, Campos advirtió sobre cuatro «vicios» recurrentes en el ámbito cristiano al intentar dialogar con la cultura contemporánea:
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La descripción resistente: Una mirada nostálgica y restauracionista que infravalora el presente respecto al pasado.
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La resistencia descriptiva: La actitud de «menonistas laicos» que niegan el presente aferrándose desesperadamente a un mundo que ya no existe.
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El realismo idealista: La afirmación de principios válidos que ignoran los hechos sociológicos reales y caen en la trampa del «deber ser».
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El idealismo realista (utopismo): La fe ciega en el «progreso indefinido», donde todo futuro será mejor solo por no haber ocurrido aún.
Claves de la Era Digital: del espacio al tiempo
El centro de la exposición estuvo dedicado a caracterizar la «era digital», definiéndola no como un mero conjunto de herramientas, sino como una nueva cultura global que transforma la noción de tiempo, espacio, lenguaje y percepción del mundo. En este punto, Campos destacó que vivimos en una civilización humana única y común marcada por los códigos binarios, donde el factor tiempo ha desplazado al factor espacio como eje del desarrollo y la riqueza.
Asimismo, el disertante hizo hincapié en la aparición de nuevos lenguajes y modos de inteligencia —con especial énfasis en la irrupción de la Inteligencia Artificial— y recuperó una lúcida intuición del Padre Fundador Aníbal Fosbery sobre la «pérdida de los referentes racionales» en el hombre de hoy.
«Frente a una ‘razón débil’, ya no alcanza únicamente con persuadir mediante un argumento lógico impecable. Tenemos que pararnos frente al hombre concreto, el que siente y tiene afectos, para fortificar su racionalidad desde nuevos puntos de partida sociológicos y afectivos», señaló Campos.
Puntos de partida reales para una fidelidad creativa
El punto culminante del discurso residió en el llamado a comprender que la realidad social ha cambiado de forma irreversible: la caída de la natalidad, los hogares monoparentales, la presencia protagónica de los abuelos en la vida escolar y las nuevas formas de asociatividad son datos sociológicos insoslayables.
Campos enfatizó que asumir este mapa social no implica relativizar la naturaleza ni la bondad de la familia, sino encarnar el mensaje evangélico con honradez, creatividad y misericordia. Citando las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia y del Padre Fosbery, recordó que el mundo no es solo un lugar de confusión, sino el espacio sagrado donde el Verbo se hizo carne y donde la gracia sigue brotando en silencio.
Desafíos fundamentales para Fasta:
Finalmente dejó planteados los desafíos para Fasta entre los que se destacan:
● Construir la Ciudad de Dios en medio de los hombres, asumiendo el tiempo que vivimos con esperanza y sin negaciones. Es esta civilización digital y son estas culturas secularizadas las que tenemos que evangelizar.
● Asumir al hombre de hoy como es, en su realidad personal y social. Este hombre secularizado, pero con un enorme apetito (o nostalgia) de felicidad; alejado de la naturaleza; que ha perdido sus referentes racionales; con minorías económicas y culturales conflictivas; con una enorme mayoría expectante.
● No enamorarnos de nuestras categorías ni de las abstracciones. Las categorías y abstracciones son objetos del pensamiento: se piensan. El amor es para cada persona y comunidad en concreto. Si nos enamoramos de las categorías y abstraemos a las personas, haremos un desastre.
● Responder con creatividad a los retos que nos presenta la era digital, descubriendo los nuevos puntos de partida. El Padre Fosbery lúcidamente denunciaba a principios de los 1980 16 cómo la Revolución Cultural Gramsciana había penetrado por el arte y no por la filosofía ni por la praxis política. La Iglesia evangeliza occidente por el arte. La creatividad hoy es un espacio que nos concede el hombre de hoy… la sensibilidad… las emociones…
● Asumir que la esperanza es la virtud que más necesita el hombre de hoy… el camino a recorrer es: primero, amor; luego Esperanza; recién ahí, podremos transmitir la fe; y finalmente, el Amor. Es un “círculo de amor”.
● Encontrar el camino evangélico para el “anuncio apacible” y de la “verdad que no se impone” 17 . Debemos comprender (y eso es una gran responsabilidad para nosotros como dominicos) que la verdad es un don que hay que compartir y no una posesión que hay que reclamar. Que esta verdad “ … no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir. ” 18 No es un tiempo de “dogmatizar y condenar”, como dice el Preámbulo Fundacional.
● Debemos aprender a convivir con la diversidad. No vinimos en un mundo cristiano y no debemos asumir una actitud restauracionista. En Papa León nos invita a no temer a la diversidad, pues “… la verdad del Evangelio no se impone desde lo alto, sino que crece con el tiempo, en el entretejido concreto de las vidas, las comunidades y las culturas. ” 19 El Evangelio no teme a la diversidad: la acoge y la ordena; no elimina los conflictos: los transfigura; recompone lo que la historia tiende a dispersar.
● Considerar la caída de la natalidad y la aparición de nuevos modos sociales humanos (debemos trabajar con nuestra “concepción” de la realidad de la familia… no con su bondad, su naturaleza y ordenación, sino con el hecho sociológico que estamos viviendo) ● Atender a fenómenos educativos cada vez más extendidos (el home schooling (¿es bueno?); la realidad de los hogares monoparentales; la presencia providencial de tantos
«En Fasta y en la Iglesia debemos asumir que en esta era digital nos han cambiado los puntos de partida… no los de llegada», concluyó Alejandro Campos. «Debemos ser fieles al Punto de Llegada. ¡No nos confundamos!… aceptar las reglas del Siglo XXI no es ninguna infidelidad a las cosas que creemos, ni a nuestros principios ni a me nuestras convicciones. Es, precisamente, el único camino para seguir edificando la Ciudad de Dios entre los hombres».






