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Bajo la consigna «Ven y seamos las manos y el corazón de Cristo», los Grupos de Oración y Formación (GOF) de San Antonio protagonizaron este sábado 25 de julio una destacada jornada de caridad y evangelización en el corazón del downtown de la ciudad, reafirmando su compromiso con las personas en situación de vulnerabilidad.

Durante la mañana, los convivios de los GOF se desplegaron por las calles del centro urbano para compartir no solo un plato de comida y bebidas refrescantes con quienes más lo necesitan, sino también para brindar un espacio de escucha, consuelo y proclamación del Evangelio.
Fe hecha obras en las calles
Esta iniciativa forma parte del pilar fundamental que define la identidad de los GOF: unir una intensa vida espiritual con una presencia activa a través de las obras de misericordia.

Rosario Hidalgo, responsable de la comunidad, dijo que «el encuentro contó con la presencia y acompañamiento espiritual del diácono Ángel Ramírez, quien ofreció oraciones y bendiciones tanto a las personas asistidas como a los voluntarios que hicieron posible la entrega. Su presencia aportó un momento de paz e impartió la bendición de la Iglesia en medio del bullicio urbano».

Las muestras de gratitud por parte de los beneficiados no se hicieron esperar. Más allá de la ayuda material inmediata, muchos de ellos expresaron el impacto positivo de sentirse escuchados, recordados y acompañados en su fe.
«Acompañar al que sufre no es un acto aislado de caridad, sino la vivencia directa del mandato evangélico de ver a Cristo en los más desprotegidos.»

Un llamado constante al servicio
Para la comunidad católica, jornadas como esta resaltan el valor transformador de las obras de misericordia corporales y espirituales. Los Grupos de Oración y Formación mantienen una agenda constante de formación doctrinal, momentos de oración comunitaria y acciones de proyección social, recordando que la fe sin obras se queda incompleta.

Con este tipo de actividades, los GOF continúan consolidando su misión en Texas, invitando a más fieles a sumarse a ser reflejo vivo del amor de Cristo en sus comunidades locales.






