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por Giuseppe Brienza
El abogado Abelardo De la Espriella, miembro de la Derecha colombiana y candidato por el movimiento Defensores de la Patria En las elecciones presidenciales, ganó el 21 de junio, por un estrecho margen (poco menos de un punto porcentual), en la segunda vuelta frente al líder de la coalición progresista Iván Cepeda, antiguo dirigente destacado del Partido Comunista Colombiano (1975-1987).

El nuevo presidente, conocido como «El Tigre», que además de la ciudadanía estadounidense (ha vivido durante mucho tiempo en Miami) también posee la italiana, ha anunciado que los primeros puntos que llevará a cabo de su agenda política presidencial serán la desburocratización y la desregulación de la economía, la revisión de las políticas «verdes» con el retorno a las concesiones mineras y a la técnica del fracking para extraer petróleo o gas, y la prioridad a la seguridad y a la lucha contra el narcotráfico, con el compromiso de aplicar en ambos casos «mano dura» contra los grupos armados y las bandas criminales.
Una de las figuras históricas de la Iglesia en Colombia, el jesuita Francisco De Roux, ha manifestado en este sentido su deseo de «que el nuevo presidente, una vez que asuma el cargo, afronte el reto de la seguridad centrándose en la protección de cada persona, de la vida y de la confianza; y sin recurrir a las armas ni al miedo». El religioso expresó, por tanto, su esperanza de que De la Espriella «esté dispuesto a asumir el riesgo de comprometerse a fondo para liberar al país de la corrupción y del tráfico de drogas» (citado en «Elecciones en Colombia. El abogado y empresario de derecha Abelardo De la Espriella, a la cabeza», en Agenzia d’informazione SIR, 22 giugno 2026).
De la Espriella, un político calificado de «trumpista» debido a la estima y el apoyo que le ha mostrado en repetidas ocasiones el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado en el pasado posturas muy interesantes en contra del aborto y a favor de la defensa de la integridad de la infancia, hasta el punto de que en la página web oficial de su movimiento se le define como un político provida (cfr. Santiago Luque, Abelardo De La Espriella es provida, en Defensores de la Patria.com, 25 de agosto de 2025).
Durante una entrevista concedida al canal de YouTube «Desnúdate con Eva», presentado por la periodista Eva Rey, el joven abogado (de 47 años), al ser preguntado por su postura respecto al asesinato del niño en el útero materno, declaró: «Soy provida, pero la ley colombiana permite el aborto».
A pesar de la posible ambigüedad de ese «pero», es un hecho que, con esta afirmación, De la Espriella ha reiterado una convicción personal que ha defendido a lo largo de toda su carrera pública: que la defensa de la vida humana inocente y de la familia son los pilares y el eje central de toda sociedad.
Recordemos que en Colombia, a raíz de la sentencia C-355 de 2006, el Tribunal Constitucional autorizó la interrupción voluntaria del embarazo en tres casos: cuando el embarazo es consecuencia de una violación o de un incesto, cuando pone en riesgo la vida o la salud de la madre y cuando el feto presenta malformaciones incompatibles con la vida. En 2022, con la sentencia C-055, este marco normativo se amplió con la despenalización generalizada del aborto hasta la semana 24 de gestación, lo que ha convertido a Colombia en uno de los países de la región con la legislación más favorable al derecho a decidir.
El líder de Defensores de la Patria ha declarado al respecto que la primera decisión de la Consulta en favor de la liberalización del aborto —la relativa a los tres supuestos: violación, malformación grave del feto y riesgo para la vida de la madre— había alcanzado, al menos, un punto de equilibrio que, a nivel personal, no le «cuadraba del todo», pero que, al menos, intentaba limitar el recurso al aborto.
Lo que hoy él y su movimiento critican con dureza es el cambio posterior, con el regreso del Tribunal a este tema y la posibilidad de «interrumpir» el embarazo en una fase avanzada. Tras este retroceso, Colombia ha acabado protegiendo más la vida de un animal que la de un niño en el útero materno, algo que De la Espriella ha calificado abiertamente de «monstruosidad» y «abominación». No se trata solo de un desacuerdo jurídico: se trata de un país que, según él, se ha convertido en el más «abortista» de América Latina y que, al hacerlo, pone en peligro su propia visión del futuro.
Aunque reconoce que, a día de hoy, esta es la decisión vigente del Tribunal Constitucional, el abogado ha aclarado que no la considera definitiva desde el punto de vista político, y ha anunciado que, durante su presidencia, esta jurisprudencia será objeto de debate, ya que la cuestión no se resuelve «ocultando las palabras incómodas ni disimulando las consecuencias del aborto» (cfr. Aborto: cuando una sentencia se siente como una ruptura moral, en Defensores de la Patria.com, 5 de diciembre de 2025).
Pero igual de relevante es lo que De la Espriella identifica como la quintaesencia del mundo globalizado y desarraigado del siglo XXI, es decir, la inmigración descontrolada, la cultura de la muerte, la ideología de género y el «matrimonio» homosexual.
Tal y como también han señalado comentaristas ajenos a Colombia pero pertenecientes al continente latinoamericano, lo que diferencia el enfoque del nuevo presidente —cuya toma de posesión en la Casa de Nariño, en Bogotá, tendrá lugar el próximo 7 de agosto— del conservadurismo del pasado es «el aspecto cultural —ese que las nuevas derechas han reforzado en su cruzada contra el “wokismo”, el feminismo y el relativismo, y que también compartían las derechas tradicionales, aunque no lo consideraban prioritario, en parte debido a su carácter más liberal. De la Espriella, creador de un producto político en sintonía con la era de las redes sociales y la inteligencia artificial, se declara, de hecho, contrario al aborto, a la eutanasia y a la adopción por parte de parejas homosexuales» (Daniel Pardo, As propostas de De la Espriella para a Colômbia, e como elas se comparam com as da direita tradicional, en BBC News Mundo, 22 junho 2026).
En definitiva, pues, desde el punto de vista de los defensores del movimiento «provida» y «profamilia», «si son rosas, florecerán»…






