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En un amplio mensaje al pueblo ecuatoriano, los prelados subrayan que la ley debe ir de la mano del respeto a los derechos humanos, invitan a la población a votar con conciencia en las próximas elecciones y renuevan su “confianza en la familia, escuela de amor y espacio privilegiado para transmitir la fe y construir la paz”
Alvaro Vargas Martino – Ciudad del Vaticano
“Desde el corazón de la Amazonía, damos gracias a Dios por la creación, cuyo don estamos llamados a custodiar. Queremos compartir con todos ustedes una palabra de aliento y esperanza: el Señor de la Vida sigue caminando con su pueblo, el bien es más fuerte que el mal. Jesucristo, muerto y resucitado, «es nuestra paz»”, recalcan los obispos de Ecuador en un amplio mensaje al pueblo ecuatoriano, al término de la CLX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal.
“En comunión con el Papa León XIV, hacemos nuestro el saludo del Resucitado: «La paz esté con todos ustedes»”, escriben, reiterando que “es la paz de Cristo, «una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante»”, como indicó el Pontífice en su Mensaje para la LIX Jornada Mundial de la Paz de este año.
La firmeza de la ley debe ir de la mano del respeto a los derechos humanos
“La violencia del crimen organizado ha sembrado dolor y miedo en innumerables hogares”, señalan los prelados, quienes reconocen “los avances contra la inseguridad” y valoran “el esfuerzo del Estado y de tantas parroquias, escuelas y organizaciones que acompañan a las víctimas”, pero observan que “el camino aún es largo”, pues “la violencia se desplaza y sigue cobrando vidas”.
“No podemos bajar la guardia ni resignarnos. Pero la firmeza de la ley debe ir de la mano del respeto a los derechos humanos, del debido proceso, de condiciones dignas en los centros de privación de libertad y de un sistema de justicia probo e independiente”, recalcan los obispos, quienes también recuerdan las elecciones del próximo 29 de noviembre.
Votar es un acto de responsabilidad con el futuro
“Elegiremos a nuestras autoridades seccionales, las más cercanas a nuestras comunidades. Invitamos a un voto consciente, libre e informado”, escriben los prelados, exhortando a los ecuatorianos a conocer “la trayectoria y las propuestas de los candidatos”, a preguntarse “si buscan servir o servirse” y a no vender la “conciencia”.
“Votar no es un trámite, sino un acto de responsabilidad con nuestro futuro”, recalcan los obispos, quienes piden a los candidatos “honestidad, transparencia, un debate respetuoso y la firme voluntad de servir a los más pobres con hechos, no con palabras”, recordando que la Iglesia “no tiene candidatos” y que “su única preocupación es el bien común”.
La Iglesia, casa de puertas abiertas para las familias
“«La alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia»”. Tras citar estas palabras del Papa Francisco en Amoris laetitia, los prelados ecuatorianos renuevan su “confianza en la familia, escuela de amor y espacio privilegiado para transmitir la fe y construir la paz”, subrayando que el amor de los esposos “tiene su fuente y medida en el amor de Cristo, que «amó a la Iglesia y se entregó por ella»”.
“Conocemos los desafíos de nuestras familias: la migración que separa a padres e hijos, la pobreza, la violencia -también la doméstica-, la disminución de los matrimonios y la falta de testimonios del amor fiel”, escriben, reiterando que, ante estas realidades, la Iglesia, “que nunca dejará de proclamar la verdad completa y la belleza del designio de Dios sobre la familia, quiere ser también una casa de puertas abiertas que acoge sin juzgar, escucha con respeto, discierne con responsabilidad e integra a cada familia en la vida de la comunidad”.
Tras agradecer a tantos matrimonios que, “en medio de las dificultades, son testigos de esperanza”, los obispos remarcan que el “amor verdadero no se improvisa: se aprende y madura desde el hogar, con el apoyo de la escuela y la comunidad cristiana”. Y en este sentido, invitan a padres y educadores a acompañar a los jóvenes en el noviazgo hacia “relaciones respetuosas, libres de violencia y abiertas a un proyecto de vida”, mientras que exhortan a los jóvenes a no tener miedo de “soñar con un amor grande, fiel y para siempre”.
“Son necesarias políticas públicas que favorezcan la familia, y un Estado comprometido con la educación que apoye eficazmente la labor de las obras educativas católicas con sus más de 500.000 estudiantes a lo largo y ancho del país”, indican los prelados, quienes luego subrayan la importancia de la catequesis, que no es un curso para «cumplir un requisito» antes de un sacramento, pues su centro es “el encuentro personal con Jesucristo vivo, que transforma la existencia”.
Custodiar la unidad, privilegiar el diálogo y promover la paz
“Los desafíos del Ecuador son grandes, pero ninguno mayor que custodiar la unidad de nuestro pueblo”, recalcan los obispos, quienes exhortan a los actores de la vida nacional a “superar la polarización, privilegiar el diálogo sincero y buscar acuerdos que pongan en el centro a los más pobres”, recordando que “la paz no es solo la ausencia de violencia: es fruto de la justicia, de la verdad, del perdón y del encuentro”.
“Como enseña el Papa León XIV, «antes de ser una meta, la paz es una presencia y un camino»”, es “Cristo resucitado que camina con nosotros. Cada uno, desde su hogar, su trabajo y su comunidad, puede ser artesano de paz”, subrayan.
Ante “los efectos del fenómeno de El Niño, que afectan gravemente a muchas familias”, los prelados piden a las autoridades nacionales y locales que “activen y ejecuten oportunamente los planes de emergencia y prevención, con atención prioritaria a los más vulnerables”, y recuerdan que la Iglesia, a través de Cáritas Ecuador y de las Cáritas diocesanas y parroquiales, “colabora en el socorro y acompañamiento de los damnificados y convoca a parroquias, empresas y personas de buena voluntad a formar una gran cadena de solidaridad, porque nadie se salva solo y en el hermano que sufre está Cristo mismo”.
“Unidos a toda la Iglesia, elevamos nuestra oración por la salud del Papa León XIV y por su pronta visita a América Latina, que esperamos con alegría filial. Encomendamos estas intenciones al Sagrado Corazón de Jesús, a quien está consagrada nuestra patria, y al Inmaculado Corazón de María Santísima, para que nos enseñen a caminar unidos hacia un Ecuador mejor y en paz”, concluyen los obispos.








